martes, 3 de junio de 2014

ESPAÑA: ABDICACIÓN DEL REY Y REUNIÓN DE BILDERBERG... NADA PASA POR CASUALIDAD...


RECORDERMOS: ABDICACIÓN DEL REY Y REUNIÓN DE BILDERBERG... NADA PASA POR CASUALIDAD 

Junio 02, 2014

La Reina Sofía regresó a Bilderberg para cerrar la renuncia del Rey. Era un secreto a voces. Ya estaba decidido desde el mes de enero. 

En 2005 la Reina Sofía se encontraba en Bilderberg cuando se produjo la noticia del embarazo de Doña Letizia. Hoy el presidente del Gobierno anuncia la abdicación del Rey Juan Carlos un día después de la reunión en Bilderberg. 

El Club de Bilderberg

Después de más de medio siglo de existencia, Bilderberg se ha convertido en el Cuartel General de la elite globalista. Formalmente, su papel consiste en “dinamizar las relaciones transatlánticas a través del fortalecimiento de las Naciones Unidas”. En la práctica, este lobby trata de garantizar que América del Norte y Europa lleven la voz cantante en la escena internacional, y que los acuerdos alcanzados en su seno sean inmediatamente asumidos por el G-8, el grupo de los ocho países más poderosos económicamente del mundo (y su prolongación, el G-20, constituido tras la crisis económica internacional de 2008).

Este semi-clandestino "club privado" al que pertenecen las más destacadas personalidades de la elite económica, política, militar, académica y mediática, tiene su oficina principal en Leiden, Holanda. Sus resoluciones jamás se hacen públicas. Rockefeller, su máximo dinamizador, forma parte de su Consejo de Sabios, integrado únicamente por cuatro personas cuya identidad es toda una incógnita. 

La financiación del Club es un misterio. Según Arcadi Oliveres, doctor en Ciencias Económicas de la UAB y vicepresidente de Justicia y Paz, uno de sus principales mecenas es la familia Wallenberg, la principal fortuna de Suecia, accionista mayoritaria de las empresas Electrolux, Ericsson y ABB. “Uno de los datos más llamativos de todo este entramado es que una de las hijas de Wallenberg está casada con Kofi Annan” dice Oliveras refiriéndose al hasta hace poco Secretario General de la ONU. 

El Club se fundó en en 1954 en un hotel holandés llamado Bilderberg (de ahí su nombre). Esta es la única imagen que se conserva de la reunión fundacional. 

Su primer Presidente fue el Principe Bernardo de Holanda, que tuvo que dimitir por su implicación en el escándalo de Lockheed en 1976, año en que se canceló la Conferencia anual del Club. Le sucedió entre 1977 y 1980 Lord Alec Douglas Home, primer ministro británico. Posteriormente ocuparon la presidencia Walter Scheel, ex presidente de Alemania (hasta 1985), Lord Eric Roll de Ipsden, representante de los banqueros Warburg (hasta 1989), y Lord Peter Carrington, ex ministro británico y ex secretario general de la OTAN, ex-ministro británico y miembro destacado de la Sociedad Fabiana y del Real Instituto de Asuntos Internacionales (RIIA). Actualmente ostenta la presidencia Etienne Davignon, presidente de la empresa aérea Airholding y de la Societé Generale de Bélgica. 

El Club está estructurado en forma de círculos concéntricos. Además del Consejo de Sabios hay una Consejo de Dirección formado por unas 40 personas. La Secretaria General la han ostentado, sucesivamente, Joseph Retinger, hasta su muerte en 1960; E. H. van der Beugel, ex director de la oficina holandesa del Plan Marshall, posteriormente presidente de KLM y del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres; Victor Halberstadt, profesor de la Universidad de Leiden, Holanda; y el vizconde Etienne Davignon desde el año 2000. Actualmente, el comité directivo lo forman 15 americanos y 24 europeos. 

En palabras de Gora Greider, del diario sueco Dala Demokraten, el Club de Bilderberg ha contribuido a instaurar "el tipo de capitalismo que conocemos hoy y a solidarizar entre sí a las principales elites mundiales del ámbito de los negocios". La periodista Cristina Martín, autora del libro “El Club de Bilderberg, los amos del mundo” escribió: “el mundo, tal como está establecido hoy en día, es obra de Bilderberg”. En alguna medida, tales aseveraciones son correctas. 

En una entrevista para una emisora de radio belga el ex Secretario General de la OTAN Willy Claes reconoció en 2010 que Bilderberg decide la agenda política internacional del próximo año, admitiendo que los asistentes están obligados a aplicar las decisiones tomadas durante la conferencia anual del Club: "Están obviamente condicionados a utilizar este informe en la fijación de sus políticas en los entornos que les afectan". Claes asistió a la reunión Bilderberg de 1994 en Helsinki, cuando era ministro belga de Relaciones Exteriores. Para Denis Healey, miembro del Comité Directivo de Bilderberg durante 30 años, “Decir que nos esforzamos por conseguir un único gobierno mundial es exagerado, pero no totalmente equivocado”. El coronel Curtis B. Dall, yerno de Franklin D. Roosevelt, definió al Club de Bilderberg como "la fase mundialista del Consejo de Relaciones Exteriores norteamericano y del Real Instituto de Asuntos Internacionales británico". 

Algunos de los más significados miembros de la elite globalista que han pertenecido a la Junta Directiva, además de David Rockefeller y el omnipresente Kissinger, son: Giovanni Agnelli (presidente de Fiat, ya fallecido), Denis Healy (Ministro de economía del Reino Unido en los años 70), Josef Ackemann (Deutsche Bank), Jorma Ollila (Nokia), Richard Perle (consejero de Reagan y de Bush II, apodado “el Príncipe de las Tinieblas”), Vernon Jordan (consejero de Bill Clinton), Jürgen Schrempp (Daimler Chrysler), Peter Sutherland (presidente de Goldman Sach, presidente de British Petroleum, Comité de los 300), Daniel Vasella (Novartis) y James Wolfenson (Banco Mundial). En un segundo rango se situarían personajes como Zbigniew Brzezinski (presidente de la Trilateral, ex Consejero de Seguridad de Carter), Paul Volcker (ex presidente de la Reserva Federal) y el español Jaime Carvajal y Urquijo (banquero y viejo amigo del Rey Juan Carlos). 

Una vez al año, esta aristocrática "Cámara Alta'' del capitalismo organiza una reunión a la que son invitados, nadie sabe cómo ni por qué, príncipes y reyes, presidentes y primeros ministros, secretarios de Estado, magnates de los medios de comunicación y financieros vinculados a las principales multinacionales, representantes del Banco Mundial, el FMI, la OMC, la OCDE y el Foro Económico de Davos. 

La ceremonia se repite desde hace 50 años, casi siempre en el mes de mayo, en alguno de los más lujosos hoteles del mundo. Previamente, los invitados, entre 120 y 140 personas, deben jurar que no revelarán su participación ni ningún otro detalle de la convocatoria. 

Personajes del ámbito político como Bill Clinton, Tony Blair, Gordon Brown, Romano Prodi, la Reina Beatriz de Holanda, Giscard d'Estaing, Rumsfeld, Richard Cheney, Madeleine Albright, Collin Powell, John Kerry, Kenneth Clarke o Enma Bonino han acudido a estos encuentros. Desde los años 50, casi todos los presidentes de los Estados Unidos han asistido al menos una vez. 

También banqueros como Alan Greenspan, hasta hace poco gobernador del Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos y ex director de la banca Morgan, desde 2007 consejero del Deutche Bank, James Wolfenson, presidente del Banco Mundial, Kart Otto, ex presidente del Bundesbank, Trichet, gobernador del Banco de Francia y luego del Banco Central Europeo, Candessus, ex director del FMI, además de los archifinancieros elitistas de siempre: Rothschild, Warburg, Baruch, Schiff, Loeb, Morgan y Rockefeller. 

Tampoco faltan representantes de multinacionales como Ford, General Motors, Daimier Chrysler, Fiat, Coca-Cola, Pepsi, Siemens, Heineken, Lafarge, General Electric, Siemens, Novartis, Nokia, Danone, Exxon, BP, Repsol, Nestlé, Danish Oil, France Telecom; o magnates de la prensa y directivos de diarios como The New York Times, Le Fígaro, La República, El País, o The Wall Street Joumal. O militares como Scheffer, el último Secretario General de la OTAN. Incluso el editor de la revista Playboy Hugh Marston Hefner. 

España ha sido dos veces anfitriona de los encuentros del Club. O puede que tres, si aceptamos la versión de algunos autores que afirman que la primera fue en septiembre de 1975, coincidiendo con el fusilamiento de tres militantes del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP) y dos de Euskadi y Libertad (ETA), semanas antes de morir el dictador Francisco Franco. Según dicen, fue en Palma de Mallorca, con 128 participantes, y se decidió por unanimidad que Adolfo Suárez debía suceder a Arias Navarro al frente del gobierno español. 

La segunda (oficialmente la primera) fue en 1989, Felipe González dio la bienvenida al grupo en el balneario pontevedrés de La Toja. En aquella ocasión estuvieron presentes, junto al el ex secretario general de la OTAN Lord Carrington, Martens (primer ministro de Bélgica), Kissinger, Jesús de Polanco y Miguel Boyer. Los participantes relacionaron esta reunión con la caída del muro de Berlín. 

La última fue en junio de 2010, en Sitges, Barcelona, con un despligue policial que costó 600.000 euros a las arcas públicas y con movilizaciones organizadas a través de las redes sociales que lograron su objetivo de romper el veto mediático. Por primera vez en la historia del Club todas las televisiones, radios y periódicos se hicieron eco de la reunión y de los participantes en la misma: la reina Sofía, el presidente Zapatero, Bill Gates, Kissinger… 

La representación española es muy reducida, normalmente sólo asisten cuatro o cinco invitados a las reuniones anuales del Club; pero después de tantos años, la lista de personalidades españolas que han acudido es ya extensa: el Rey Juan Carlos (solo una vez) y la Reina Sofía (al menos en 10 ocasiones): los presidentes Felipe González y Zapatero como anfitriones cuando el Club vino a España… 

También ministros y políticos de alto rango, como Javier Solana, Rodrigo Rato, Fraga, Esperanza Aguirre, Pedro Solbes, Joaquin Almunia, Narcís Serra, Miguel Boyer, Enrique Baron, Federico Trillo, Loyola de Palacio, Jordi Pujol, Juan A. Yanez-Barnuovo, Federico Figueroa, Raimon Obiols, Ramón de Miguel, Bernardino León Gross, Miguel Sebástian. Los últimos políticos invitados han sido Dolores de Coapedal y Soraya Sáez de Santamaría, vicepresidenta del gobierno, ambas del Partido Popular. 

La lista se completa con banqueros y empresarios como Jaime Carvajal y Urquijo, ex senador por designación real, presidente de Ford España y Director General del Banco Urquijo (luego adquirido por la familia March), que representa a nuestro país en la estructura del club y ha asistido al menos a 19 reuniones, Emilio Ybarra, vicepresidente del BBVA, Matías Rodriguez Inciarte, vicepresidente del BSCH, Carlos Ferrer Salat, presidente de la Federación de Empresarios Europeos, Guillermo de la Dehesa, director ejecutivo del Banco Pastor y presidente del Instituto de Empresa, Eduardo Serra, presidente del Real Instituto Elcano, Francisco López, presidente del BBVA, Jesús Polanco, presidente de PRISA, fallecido en 2007, y Juan Luis Cebrián, consejero delegado de PRISA, que es uno de los más asiduos participantes. 

¿Para qué sirve el Club de Bilderberg? ¿Cuál es su verdadera naturaleza? ¿Qué decisiones se toman en su seno? ¿Por qué son secretas sus reuniones y sus actas? ¿Por qué están excluidos asiáticos, árabes, africanos y latinoamericanos? Demasiadas preguntas sin respuesta. El Corporate European Observatory asegura que, si bien Bilderberg no decide nada de manera formal, sí llega a plasmar un consenso entre las elites de la política, de la economía y de los medios de comunicación. "Se trata de un pacto estructural entre las elites de los tres poderes", afirma Geoffrey Gueuns, sociólogo belga de la Universidad de Louvain, autor del estudio “Todos los poderes confundidos”. 

Hasta la reunión de Sitges, llamaba poderosamente la atención el esfuerzo de los grandes medios de comunicación por silenciar estos encuentros. No se puede argumentar que tienen escasa relevancia informativa, ya que se trata de verdaderas cumbres internacionales que movilizan a líderes de primera fila, servicios secretos, séquitos multitudinarios. ¿Por qué ese empeño en ocultar su existencia? Es imposible que estos encuentros de la élite globalista pasen desapercibidos para los medios. Sin embargo, rara vez el nombre de Bilderberg aparece en letra impresa. 

El diario El País no había mencionado la palabra Bilderberg desde que en 1989 el Club se reuniera en La Toja con presencia de los Reyes y Felipe González. Hasta que en 2010 no tuvo más remedio que mencionar su existencia con motivo de la reunión del Club en Sitges, cerca de Barcelona. 

El apagón mediático es lógico si tenemos en cuenta las explicaciones de Arcadi Oliveres al respecto: “basta analizar qué pasa en Le Figaro, el diario más vendido de Francia. Cuando murió el último propietario, sus ocho hijos decidieron vender el 80% de las acciones. Un 40% fue adquirido por Serge d’Assault, el primer fabricante de aviones de combate de Francia, quien tiene prohibida la entrada a Bélgica por negocios ilegales. El otro 40% ha sido adquirido por el grupo Carlyle, cuyo principal accionista es George Bush padre. ¿Qué estará dispuesto a escribir Le Figaro con estos dos señores detrás?”. 

Sin embargo, en Internet encontraremos algunas referencias en las que se nos pinta un Grupo de Bilderberg ubicuo y conspirador, de oscuros orígenes e inconfesables intenciones. Se dice que el Club de Bilderberg lleva 50 años pervirtiendo las democracias occidentales, adelantándose a las decisiones que deben tomar gobiernos e instituciones internacionales, alterándolas, imponiendo a veces sus modificaciones o propuestas interesadas. En definitiva, sucumbiendo a la tentación oligárquica. 

Hablan de temas como la energía nuclear, la biotecnología, la burbuja inmobiliaria, las guerras de Irak y Afganistán, las relaciones internacionales, la ONU y últimamente, sobre el precio del petróleo; parece ser que el barril superará pronto los 150 euros, el oro negro se agota y se han propuesto acelerar la producción de biocombustibles. También sobre un eventual ataque nuclear contra Irán. En este último punto han surgido algunas divergencias. Sus acuerdos son luego refrendados por el G-8, que no modifica ni una coma. 

Ahora los objetivos del Club son: “la crisis de la deuda soberana, la creación de una moneda mundial; la creación de grandes áreas de comercio; fortalecer la ONU, una gran fuerza multinacional, y provocar situaciones para sostener la tensión, las que mueven la economía de guerra”. 

Bilderberg es la prueba irrefutable de que, más allá de las formalidades democráticas de las naciones occidentales, las elites oligárquicas manejan los hilos del mundo desde la sombra y se burlan de la soberanía y de la voluntad popular. La prensa esconde intencionadamente lo relativo a estos cónclaves, lo cual no deja de ser, además de una conculcación descarada del derecho a la información, una actitud tremendamente sospechosa. 

Afortunadamente, cada vez hay más investigadores independientes siguiendo de cerca la pista de Bilderberg. Uno de ellos es Daniel Estulin, de origen ruso-canadiense, autor de “Los secretos del Club Bilderberg” y “La verdadera historia del Club Bilderberg”. 

Para Estulín, la OTAN "fue su base crucial de operaciones y subversión porque les proporcionó el telón de fondo para sus planes de guerra perpetua o, como mínimo, para su política de chantaje nuclear". Estulin sostiene que Bilderberg decidió el establecimiento de relaciones con China antes de que Nixon lo hiciera y que, en un encuentro en Saltsjöbaden, Suecia, en 1973, dictaminó aumentar el precio de petróleo en 12 dólares el barril (un 350 por ciento de aumento) para crear caos económico en EEUU. y Europa Occidental y para hacer más receptivos a los gobiernos. 

Bilderberg también habría decretado apoyar en 1985 la llamada Guerra de las Galaxias, antes incluso de que llegara a ser política oficial del gobierno americano. En su reunión de 1996 habría decidido el ataque a Kosovo de 1999; y en el 2002 habría aplazado la guerra en Irak cuando todos los medios esperaban el ataque para el verano de 2002. 

En la reunión de 1992 el grupo habría debatido la posibilidad de "condicionar al público para aceptar la idea del ejército de la ONU que podría imponer su voluntad en las cuestiones internas de cualquier Estado". En la reunión del 2006 el Club habría debatido, entre otras cosas, el precario estado del mercado inmobiliario americano. "Las conclusiones de ese encuentro fueron escalofriantes", dice. Se determinó que "el mundo está al borde del colapso financiero más importante de la historia moderna. No hay fecha concreta para este hecho insólito, pero será muy, muy pronto", señala Estulin. 

Explica que una de las razones principales de esa preocupación radica en que "el sistema financiero estadounidense, en la actualidad, depende, en un grado sin precedentes, de la burbuja inmobiliaria más importante de la historia humana". En cuanto a los planes de futuro, Estulin dice que "uno de los principales objetivos está relacionado con la iniciativa de la ampliación del TLC. La zona de Libre Comercio de las Américas, modelada según el patrón de la Comunidad Económica Europea, se convertirá en ley e incluirá el hemisferio occidental, con la excepción de Cuba hasta que Castro esté muerto". Recuerda que el primer paso fue la creación del Tratado de Libre Comercio entre EEUU., México y Canadá, por el cual las tres naciones crearon una unión aduanera a imagen y semejanza de lo que fue la Comunidad Europea durante sus tres primeras décadas. 

Sin embargo, una de las grandes preocupaciones regionales de Bilderberg sería Venezuela. El Club habría analizado su situación en el encuentro del 2006 porque le inquieta que "Chávez haya conseguido, sobre todo a través de los beneficios record de petróleo, romper el embargo contra Cuba, envalentonar al movimiento indígena en Bolivia con Evo Morales a la cabeza y fortalecer el paso hacia el Mercosur, que se opone al libre comercio que el Club promueve". 

También le preocupa que Chávez haya ayudado a Argentina y Brasil a reducir sus deudas externas con el FMI, el látigo del Imperio. "Si Mercosur rechaza unirse al TLC, haría peligrar el objetivo principal del Club: la expansión del TLC a lo largo del Hemisferio Occidental", sostiene Estulin. 

Pilar Urbano, prologuista del libro de Estulin “La historia definitiva de El Club Bilderberg” dice que oyó hablar por vez primera del Club hace más de una década “de boca de la Reina Sofía, quien mencionó una serie de reuniones que mantenía ocasionalmente con un club de notables”. 

Desde entonces, el interés de Urbano por los Bilderberg fue aumentando, y más aún en la medida en que las cosas que se decían en aquellas reuniones iban cumpliéndose inexorablemente. “Si en documentos de hace diez años se debate una cosa que luego termina por llevarse a efecto, comienzas a pensar que no te encuentras ante simples opiniones o conjeturas, sino ante un diseño”. Ejemplos de esos asuntos aparecen en acontecimientos recientes: así, “la gran subida que experimentó el petróleo, el liderazgo de Merkel o el triunfo de Obama estaban cronologizados y se fueron cumpliendo como una gimnasia sueca”. Según Urbano, Obama, que “fue elegido presidente de EE.UU. en la reunión de este año en Chantilly”, ha contado desde hace tiempo con el apoyo “de los tres grupos de poder reales, el citado Bilderberg, el CFR al que pertenece su esposa, Michelle, y la Trilateral”. De hecho, su rompedora intervención en la Convención Demócrata de 2004 fue planificada desde estas instancias como lanzamiento de su carrera hacia la presidencia. Y, claro está, ahora llega el momento de recoger los frutos de ese apoyo: “el CFR le ha confeccionado a Obama su gabinete”. 

Pero, si esto fuera así, significaría que nuestra democracia no es real, que estamos ante un sistema donde la libertad de elección es sólo apariencia y donde el peso real de las acciones y elecciones individuales es prácticamente nulo. En ello se ratifica Pilar Urbano: “la verdadera política puede ser muy decepcionante para la gente, pero hay que decirles que los Reyes Magos son los padres. Por eso, lo que a mí me interesa saber quién es el rey del rey y quién es el jefe del jefe del Estado”. Y Urbano los encuentra en quienes forman parte del CFR y el Club Bilderberg: “para saber qué está ocurriendo con China o qué está pasando con la economía tienes que conocer lo que se ha dicho en sus reuniones”. 

En la reunión de 2010 en Sitges se estudió la posibilidad de dar luz verde para un ataque nuclear contra Irán y desautorizó la creación de un Fondo Monetario Europeo. Anunció el estallido inminente de la burbuja de deuda soberana, y se consensuaron mecanismos para salvar al euro que pasarían por la posibilidad de que los Estados europeos en bancarrota puedan abandonar el euro, reinstaurar sus monedas nacionales para devaluarlas, y volver a ingresar en la zona euro cuando sean capaces de controlar su déficit público. En la práctica esto supone una reducción de salarios, la subida de impuestos, el recorte de derechos sociales y un brutal encarecimiento de los precios en países como España, Italia, Grecia, Irlanda, Portugal y Hungría. 

El 31 de mayo de 2012 se inició la 60 conferencia del Club en Chantilly, Virginia, EEUU. En un alarde inusual de transparencia, el Club publicó por primera vez la lista de participantes, que incluía personalidades como el Príncipe Felipe de Bélgica, la Reina de Holanda, Henrry Kissinger, el senador John Kerry, James Wolfensohn, Robert Zoellick (presidente del Grupo del Banco Mundial), Josette Sheeran (vicepresidente del Foro Económico Mundial), Pascal Lamy (director General de la Organización Mundial de Comercio), Fred Krupp (Presidente del Fondo de Defensa Medioambiental), Neelie Kroes (Vicepresidente de la Comisión Europea) y Robert Rubin (Co-director del Consejo de Relaciones Exteriores y Ex Secretario del Tesoro). 

Otros asistentes fueron Werner Faymann (Canciller austriaco), Peter Sutherland (presidente de Goldman Sachs), Henri Castries (presidente de Axa), Josef Ackermann (Deuche Bank), Marcus Agius (presidente de Barclays), Eric Schmidt (presidente Ejecutivo de Google), Löscher (presidente de Siemens), Craig Mundie (Microsoft), Fouad Ajami (Stanford University), Keith Alexander (director de la Agencia de Seguridad Nacional NSA), Mark Carney (Gobernador del Banco de Canadá), Christopher DeMuth (Hudson Institute), Thomas E. Donilon (Asesor de Seguridad Nacional, Casa Blanca), Robert Dudley (BP), John Elkann, John (presidente de Fiat) Thomas Enders (Airbus), Douglas Flint (presidente del HSBC), Noonan (ministro de Finanzas de Irlanda), Jorma Ollila, (president de Royal Dutch Shell), Peter Orszag (vicepresidente de Citigroup), Paul Polman (director ejecutivo de Unilever), Heather Reisman (Indigo Books & Music), Jacek Rostowski (ministro polaco de Finanzas), Mark Rutte (Primer Ministro de Holanda), Jutta Urpilainen (ministro de Finanzas de Finlandia), y Daniel Vasella (presidente de Novartis). 

Los mass-media estuvieron representados por figuras tales como Martin Wolf (Jefe de Economía de The Financial Times), John Micklethwait (Editor de The Economist), Donald Graham (presidente del Washington Post), Erik Izraelewicz (director de Le Monde) y Peggy Noonan (The Wall Street Journal). 

Entre las novedades a destacar, la presencia por primera vez de tres rusos, y entre ellos Garry Kasparov, presidente del Frente Civil Unido, y la participación como invitados de Bassma Kodmani, del Consejo Nacional de Siria, Ying Fu, Vice Ministro de Asuntos Exteriores chino, y Jürgen Trittin, ex ministro alemán de Medio Ambiente. 

En cuanto a la delegación española, la sorpresa fue la presencia de Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del gobierno, que estuvo acompañada por los ya habituales Juan María Nin Génova, presidente de Caixabank, Joaquín Almunia, vicepresidente de la Comisión Europea, Juan Luis Cebrián, director ejecutivo de PRISA). 

ESTEBAN CABAL
Extracto de su libro Gobierno Mundial


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