Comentario: Recomendamos leer la primera parte antes de proseguir con la segunda.

Cuando "vemos" un demonio, cuando sabemos su nombre, ésto nos ayuda a conseguir "hacernos con" y controlar la situación. El nombrarlo es un ejercicio de exorcismo, ya que disipa el poder del demonio sobre nosotros. Jung dice:
"El acto de nombramiento es, como el bautismo, muy importante en cuanto a la creación de personalidad, porque un poder mágico se ha atribuido al nombre desde tiempos inmemoriales. El saber el nombre secreto de una persona [o de un demonio] es tener el poder sobre él."