viernes, 8 de noviembre de 2013

Irán muestra en Teherán el museo del "Nido de Espionaje" de la NSA


Irán muestra en Teherán el museo del "Nido de Espionaje" de la NSA08 de noviembre de 2013

Coincidiendo con el escándalo de las escuchas de la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU (NSA) los iraníes han abierto al público esta semana el museo del "Nido de Espionaje Americano", como denominan la antigua sede de la embajada de Washington en Teherán.

Una curiosa combinación de esculturas "kitsch", eslóganes anti-estadounidenses, viejas fotos y ambiente lúgubre se unen en la segunda planta de la legación diplomática en la que estudiantes islámicos secuestraron en 1979 a 52 funcionarios estadounidenses durante 444 días.

El piso está protegido por un pesado portalón -precedido por una alfombrilla con la consigna "Abajo América"- que se abre con una combinación, como una caja fuerte.

Un joven con barba, Alí Reza Rahman, relaciones públicas de las milicias Basiyis (estudiantes islámicos), introduce múltiples dígitos mientras explica a Efe que este era "el centro de actividades de la CIA para espiar a Irán y otros países de Oriente Medio".
El pasillo se adorna con carteles con textos como "El papel del maligno" o "El Silencio contra el Crimen" y adornos claramente antiestadounidenses, como una escultura del símbolo del dólar formado por serpientes o truculentos motivos como granadas, tanques esqueletos, cráneos o estatuas de la libertad caídas.

No faltan los símbolos pro palestinos, como una mezquita de Al Aqsa rodeada por un dragón -que representa a Israel-, un retrato del jeque Abdalá Yasín, fundador de Hamás, o kufiyas (pañuelo árabe) y jóvenes tirando piedras.

La primera estancia es la "Sala de Cristal", con paredes de doble cristal, entre los que, asegura el basiyí, se echaba un gas para insonorizar totalmente la habitación.

"Este mecanismo demuestra que los (norte)americanos no confiaban ni siquiera en ellos mismos", deduce el guía.

La exposición sostiene una idea central: la embajada era una sede de espionaje desde la que Washington intentaba controlar Oriente Medio y Asia.

En un primer momento los estudiantes retuvieron a 65 personas, pero el ayatolá Ruholá Jomeini ordenó más tarde la liberación de las mujeres, los negros y un enfermo, y quedaron 52.

Estos restantes pasaron 444 días secuestrados, en buenas condiciones según el museo que asegura que tenían "mejor comida y baños" que los secuestradores, y exhibe imágenes para demostrarlo.

Fotos mal iluminadas recuerdan en las salas el asalto que puso fin a las relaciones diplomáticas entre Teherán y Washington.

Otras honran el "martirio" (muerte) de algunos de los jóvenes que más tarde murieron en la guerra contra Irak (1980-88).

Una habitación acoge "la sala de falsificación de documentos de la CIA, donde hacían pasaportes para sus agentes", dice el guía, señalando antiguos aparatos de corte e impresión y fotos de 1970 de supuestos espías.

Las vitrinas muestran obsoletos ordenadores, cifradores de claves, teléfonos, máquinas de escribir y aparatos diversos mezclados con esculturas de dudoso gusto como unas columnas en forma de misil y frases contra EEUU, también denominado el Gran Satán.

Unos cuadernillos con la leyenda "Secret" en rojo cruzada sobre su portada recogen documentos supuestamente reservados sobre países como Turquía, Afganistán, India, Pakistán o Irak.

A la parte más interesante se accede traspasando una nueva puerta con contraseña que recuerda a películas de espías de hace décadas y precede a dos contenedores que, según el museo, fueron traídos en barco desde EEUU e instalados aquí con helicópteros.

"Antes de entrar una máquina escaneaba el iris del espía, analizaba su peso y le pedía una clave", dice Rahman, que explica como los agentes "trabajaban sin verse y se comunicaban solo a través de mensajes en una caja".

"Desde aquí se enviaban imágenes y voz a EEUU. No solo de Irán, sino de toda la zona, sobre todo de Afganistán", asegura.

Los cuartos contienen teléfonos, máquinas de codificar, de escuchas, teletipos, viejas pantallas anchas y aplanadas o aparatos con placas en las que se lee "Compsucan", "Alfa", "Confidential Crypto" o el nombre de la ahora cuestionada NSA.

Una caja fuerte, trituradoras de papel y un archivador acribillado completan el conjunto, cerca del cual una oculta escalera de caracol sube hasta una trampilla oculta.

Aunque el museo existe hace años, solo se accedía con invitación hasta que se abrió al público esta semana.

La señora Rayaifar, que participó en el asalto en su juventud, asegura a Efe estar "orgullosa" de haber ayudado a "exponer el espionaje de EEUU" y demostrar que Washington "es arrogante y tiene ansias imperialistas y por eso considera a todo el mundo un enemigo".

Según ella, "la NSA es una agencia nacional que debería ocuparse de asuntos internos, pero se dedica desde hace décadas a espiar en todo el mundo, lo que demuestra que EEUU se considera propietario del mundo".

Como Rayaifar, muchos en Irán se congratulan estos días del escándalo de la NSA que, aseguran, prueba hoy al mundo cuanta razón tenían los estudiantes revolucionarios iraníes hace ya más de tres décadas.

Fuente: http://noticias.terra.com.co/internacional/iran-muestra-en-teheran-...

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