viernes, 28 de marzo de 2014

Palabras Asesinas: Los Chismes pueden provocar una Seria Enfermedad Espiritual


Los Chismes Pueden Provocar una Seria Enfermedad Espiritual
Tazriá (Levítico 12-13)
Cuando Sam dijo que planeaba iniciar un negocio con Edward, Avi no pudo creerlo. “¿Acaso está loco?”, pensó Avi. “¡¿Cómo podría alguien en su sano juicio hacerse socio de un delincuente tan bajo y deshonesto?!”.
Pero antes de hablar, Avi lo pensó otra vez. “Claro, Edward es un estafador y va a llevar a Sam a dar un paseo y lo va a dejar con mucho menos dinero de lo que tiene ahora". Por otra parte, no debemos hablar Lashón Hará (chismes) sobre otros, a menos que sea con la sola intención de prevenir que alguien tenga una pérdida.

“Yo odio a Edward por todas las canalladas que me ha hecho, por lo que ciertamente no puede ser considerado lo suficientemente objetivo que le diga a Sam”, pensó Avi. “¡Si sólo hubiera alguien que no odie a Edward tanto como yo que pudiera informarle a Sam que es un delincuente!”.
Avi está en un verdadero aprieto. Por una parte, al revelar esta información estaría “desquitándose” de forma inapropiada con Edward. Por otra parte, no puede permanecer callado si su amigo va a tener una pérdida. ¿Qué debe hacer?
Avi comenzó la siguiente conversación consigo mismo: “¡No odio a Edward! ¡No odio a Edward! Es un ser humano y debo amarlo. Sólo odio el mal que él hace. Pero dado que es un delincuente, debo informar a mi amigo. ¡Pero amo a Edward!”.
Algunas veces es difícil ser judío. (Pero siempre vale la pena). Las leyes de Lashón Hará son muy complicadas. Para aprender los distintos factores involucrados, lean el libro“Cuida Tu Palabra” del Rabino Zelig Pliskin, que está basado en el libro “Jafetz Jaim” – ¡ambos son éxitos editoriales judíos!
Esta parashá doble de Tazria-Metzora trata de una decoloración de la piel, llamada “Tzaraat” que se contraía después de hablar Lashón Hará – (una enfermedad social). Tzaraat se traduce comúnmente de forma errónea como “lepra”, pero de hecho no tiene ninguna conexión con esa enfermedad.
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Contaminación Espiritual
Al final de la parashá Shminí se nos presentó el concepto de que el contacto con ciertos animales muertos podía causar contaminación espiritual. Tocar un cuerpo muerto o cualquier fluido asociado a la muerte, hace que la persona esté espiritualmente impura. Muchos entienden equivocadamente este concepto y piensan que hay algo negativo en relación a estar impuro. Realmente, no hay nada de malo con estar en ese estado y es usualmente una gran mitzvá convertirse en impuro. Por ejemplo, enterrar a un muerto, casarse y tener hijos están entre las Mitzvot más importantes de la Torá – ¡y todas involucran un aspecto de impureza espiritual! La prohibición solamente aplica a entrar al Templo o a ser parte de las ofrendas mientras se está en ese estado de impureza.
Pregunta: ¿Cuál es el común denominador de las causas de impureza espiritual?
Respuesta: Están asociadas con un contenedor de vida que ha sido vaciado de su contenido. Esto deja atrás una impresión negativa. Tal como una pérdida material (por ejemplo, perder una billetera llena de dinero) se siente emocionalmente tanto como monetariamente, así mismo el contenedor de vida; el cuerpo muerto que antes contuvo al alma; el cuerpo de una mujer que contenía un bebé; el semen y el sangrado menstrual (en menor grado) todas causan una impresión negativa que debe removerse a través de un proceso de purificación antes de relacionarse con el Creador del universo en Su Templo y participar de Su comida consagrada. (Escuchado del Rabino Yaakov Levi).
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Nacimiento
“La ocupación más elevada y más noble en la cual todo el futuro de la raza humana se basa, donde la feminidad encuentra su propósito y su meta, todo el proceso en el cuerpo de una madre para la producción de un nuevo ser humano es de naturaleza física pura. El hombre se origina, crece y existe como una planta. Dado que el nacimiento es un proceso tan natural podemos perder de vista del hecho de que una vez que nace, el hombre es un agente moral libre. La madre, después de tener que subyugarse de forma completamente pasiva y dolorosa a las fuerzas de la naturaleza en el más sublime de los procedimientos, debe restablecer la conciencia de su propia altura espiritual”. (Rabino S. R. Hirsch)
Existe una diferencia si es que una mujer da a luz a un hombre o a una mujer. El período inicial de impureza y el subsiguiente estado puro (lo que significa que la sangre que se vea durante ese período no conlleva impureza espiritual), es doble para el nacimiento de una niña (14 días y 66 días) que el período para el nacimiento de un hombre (7 días y 33 días).
La razón para esta diferencia está aludida en la yuxtaposición en la Torá de la mitzvá de circuncisión que aparentemente está fuera de lugar. La circuncisión disminuye el estado impuro porque hace que uno esté consciente de que somos agentes libres para controlar nuestros impulsos físicos – simbolizado por el Brit. Sin embargo la madre de una hija debe pasar por una doble medida de pureza porque su influencia en su hija es doble comparada con la del hijo. Como modelo de comportamiento, ella debe equiparse doblemente – por su hija y por ella – para andar por el noble camino de la pureza y la moralidad.
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Tzaraat
La enfermedad de origen espiritual llamada Tzaraat no tiene nada en común con la enfermedad contagiosa de la piel llamada lepra. En los tiempos del Templo, cuando una persona chismeaba sobre su prójimo (y también a través de otras variadas enfermedades sociales como la avaricia y la vanidad), un día encontraba una mancha verde o roja que se esparcía en la pared de su casa. Tenía que llamar al Cohén para que determinara si era pura o impura. Incluso si el Cohén no tenía idea, él consultaba con los expertos y luego determinaba de qué tipo era. El veredicto final se determinaba con la palabra del Cohén, para enfatizar el poder de la palabra hablada.
Antes de que llegara el Cohén, a él se le ordenaba vaciar el contenido de la casa, para prevenir que se impurificaran con el veredicto del Cohén (disipando la noción de que estamos tratando con una enfermedad contagiosa, ¡porque sino esto sería obviamente una epidemia!). Esto podría causar vergüenza a la persona avara que siempre afirmó que no era dueño de los objetos que la gente quería pedirle prestados. ¡De repente, a vista de todos en el césped frente a su casa hay un martillo, una pala, una máquina de escribir, una maquina de cortar pasto, etc.!
Si el Cohén ve un brote impuro, la casa se sella por una semana. Si la mancha se esparce, el Cohén decreta que se quiten las piedras contaminadas y se vuelva a empastar la pared. Si continúa expandiéndose, se debe demoler la casa.
Dice el Midrash que los Canaanitas escondían sus riquezas de los invasores israelitas poniéndolas adentro de sus murallas y frecuentemente cuando destruían una pared, ¡los israelitas encontraban tesoros!
Luego el Cohén reprochaba al chismoso por su discurso negativo. Si el chisme persistía, el siguiente nivel de mancha aparecía en su vestimenta que eventualmente debía ser quemada.
Nuevamente el Cohén reprochaba al chismoso y si él persistía, la mancha aparecía en su cuerpo. La Torá describe con vívidos detalles las variadas formas de Tzaraat en el cuerpo – ¡para poder saber cuándo se debe ir al Cohén y cuando se debe visitar al dermatólogo! El brote es blanco de variados matices (comparados con la nieve y la lana), puede aparecer sobre una herida o quemadura que ya sanó o en la cabeza (sobre el pelo, barba o sobre la calvicie).
La persona afectada con Tzaraat era puesta en cuarentena por una semana para ver si se esparcía. Sorpresivamente, si cubría el cuerpo completo, él estaba puro, pero si aparecía un pequeña área no contaminada, estaba impuro. Se ofrecen varias razones para esta paradoja. Si cubre un área tan grande, debe ser muy superficial y debe estar retirándose del sistema.
A pesar de que en el orden de la Torá aparece primero el cuerpo, luego las vestimentas y finalmente la casa, eso era en orden de severidad. El Midrash, sin embargo, explica que el orden de los eventos era: primero un pequeño brote en su casa, luego sus ropas y después aumentaba su severidad hasta que se afectaba su cuerpo por su persistencia en hablar chismes.
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El Proceso de Purificación de Tzaraat
Cuando se proclamaba a una persona impura por Tzaraat, él debía romper sus ropas y no cortarse el pelo. Debía ser expulsado de la comunidad y debía estar solo hasta que los síntomas se fueran. Esto es “medida por medida”, porque al haber chismeado, él puso una pared divisoria entre las personas, entonces, ahora él debe estar solo y meditar sobre las consecuencias.
La razón del pelo largo es para simbolizar el hecho de que él es expulsado de lo público, simbolizado por el pelo. Esto es una separación entre el hombre y su ambiente. Cuando regresa a la sociedad se le corta el pelo, parecido al Nazareno que al volver a la sociedad debe rasurarse todo el cabello.
Cuando el brote de Tzaraat desaparece, se llama al Cohén fuera del campamento a confirmar los hechos.
La persona afectada debe pasar por un proceso de purificación. Él toma dos pájaros vivos, un palo de madera de cedro, un arbusto de hisopo y lana (teñida de rojo con la sangre de un gusano). A la orden del Cohén, se mata a uno de los pájaros sobre un manantial de agua “viva” y el pájaro vivo con el cedro, el hisopo y la lana son untados en la sangre del pájaro muerto y salpicado sobre la persona afectada 7 veces. Luego se libera al pájaro vivo.
Luego él debe lavar sus ropas, afeitarse todo su pelo (incluyendo la barba, cejas y todas las partes vellosas del cuerpo), y sumergirse en una Mikve (baño ritual). Después de eso puede entrar al campamento, pero aún le está prohibido reanudar las relaciones maritales por una semana más. Luego, nuevamente afeita su cabello, se sumerge en la Mikve y lleva ofrendas al Templo. El Cohén pone sangre de la ofrenda en su oreja derecha, su pulgar derecho y su dedo del pie derecho. Se salpica aceite sobre él 7 veces y luego se pone sobre su oreja derecha, su pulgar derecho y su dedo del pie derecho. Ahora está completamente puro.
¡Esos son muchos simbolismos! El Rabino Hirsch explica: el pájaro cantor representa el discurso humano que puede ser muy positivo o negativo. Matamos al negativo (Lashón Hará) y nos quedamos con el positivo vivo (las palabras de Torá). El poderoso cedro baja al nivel del pequeño hisopo. Y el altamente desarrollado cordero (su lana) se compara (se tiñe) con un gusano, queriendo decir que una persona debe ser humilde con su orgullo y dejar de sentirse superior a otro, que es la causa del chisme que produce la Tzaraat.
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Lashón Hará
Lashón Hará es la fuente de muchas enfermedades sociales. Ha causado la disolución de numerosas amistades, el término de incontables matrimonios y ha generado un sufrimiento inconmensurable. Odio, celos y disputas se esparcen por medio del Lashón Hará, tal como las enfermedades se esparcen a través de la suciedad y los gérmenes.
El hablar Lashón Hará ha dado como resultado que
las personas pierdan sus ingresos y no es una exageración decir que ha conducido a muchos a la muerte. La maldad del Lashón Hará es universalmente reconocida, sin embargo, muy frecuentemente con varios tipos de racionalizaciones la gente condona el hacer afirmaciones negativas sobre otros. (Rabino Zelig Pliskin)
Para detener los chismes es necesario desarrollar una actitud positiva sobre los otros. Si la actitud básica de una persona es negativa, entonces no importa cuán fuerte él trate de controlarlo. Finalmente va a emerger. Una casa llena de paja, no importa lo bien sellada que esté, va a tener paja saliendo por sus rendijas. (Escuchado del Rabino Shlomo Wolbe).
Conozco una mujer que nunca aceptaría Lashón Hará, porque su respuesta a las cosas negativas sobre otros siempre es: “¿Cómo podemos ayudar en esa situación?”. Esa es la actitud que la Torá quiere que alcancemos. Los Sabios dicen que cada segundo que una persona controla sus labios de hablar mal de otros, ¡lo hace merecedor de la luz escondida para los justos a la que incluso los ángeles no tienen acceso!
¡Qué mejor lugar sería el mundo si todos nos abstuviéramos de hablar Lashón Hará! ¡Este es el ingrediente clave de la “santidad” que hace que Dios esté más cerca del mundo!

Sobre el Autor

Rav Avi Geller


El Rabino Avi Geller ha sido profesor en Aish HaTorá desde 1980. Él estudió en Lakewood, Beer Yaakov y Mir, y da una clase muy popular acerca de la parashá semanal en la Ciudad Vieja de Jerusalem. Más de 80 cintas de estas y otras clases, están disponibles en el centro de audio Aish, entre ellas: 50 cintas acerca de todo el Jumash, una serie acerca de las Mitzvot, y una serie acerca de las festividades. Él vive en Jerusalem con su esposa y 8 hijos.

Tazriá (Levítico 12-13)

Vida y muerte en manos de la lengua

“Recuerda lo que el Señor, tu Dios, le hizo a Miriam en el camino cuando salieron de Egipto”. (Deuteronomio 24:9)
Casi toda la parashá Tazria y la mayoría de la parashá Metzora se relacionan con las intrincadas leyes de tzaraat. El tzaraat afectaba a las personas como consecuencia de haber hablado lashón hará. Se alude a esto en la parashá Ki Tetzé, donde la Torá nos previene para que seamos cuidadosos en relación a las leyes de tzaraat e inmediatamente después recuerda el castigo de Miriam en el desierto, por haber hablado lashón hará sobre su hermano Moshé. Miriam fue inmediatamente afectada con tzaraat y se vio forzada a dejar el campamento por siete días.
Parece paradójico que la Torá eligiera prevenirnos de hablar sobre los errores y defectos de otros, recordándonos sobre el pecado de Miriam.
Durante todo el tiempo que Miriam estuvo afectada, la nación no viajó. Toda la nación la esperó a ella como consecuencia del mérito que ella tenía por haber esperado para ver que sucedía con su hermano de tres meses, Moshé, cuando lo puso en la canasta en el Nilo (Talmud – Sotah 9b). Nuevamente nos preguntamos: ¿Qué beneficio tenía para Miriam que todo el pueblo judío se atrasara por su culpa? ¿Acaso esa espera no destacaba su destierro? ¿Acaso no hubiera sido mejor para Miriam que la nación procediera, sin conciencia de su pecado?
La respuesta es que Miriam no pecó. Sus intenciones al hablar sobre su hermano Moshé eran completamente bien intencionadas, sin ninguna malicia. Ella no pretendía dañar a su querido hermano; y tampoco le causó ningún daño a Moshé ni siquiera malos sentimientos. A pesar de eso, ella fue afectada con tzaraat. Su enfermedad no fue un castigo, sino que el resultado inevitable y natural de lashón hará. Por cuanto que ella no pecó, Moshé no rezó para que fuera perdonada, sino solamente para que se curara.
Plática Devastadora
El mandamiento de recordar a Miriam no la denigra, porque ella no cometió ningún pecado intencional. Pero sí aprendemos de ese acto a recordar el devastador efecto dellashón hará, incluso cuando se dice de forma no intencional y sin malicia. Así como no hace diferencia si alguien traga veneno intencionalmente o sin intención, así también, ellashón hará nos devasta, incluso cuando se dice sin malicia deliberada.
Para enfatizar la devastación intrínseca causada por ellashón hará, debe quedar absolutamente claro que Miriam no pecó y que sus intenciones eran de hecho puras. Miriam exhibió su amor por Moshé cuando esperó ansiosamente para ver qué pasaría con él. La espera del pueblo por ella era un recordatorio de su espera previa y al mismo tiempo, la prueba de que ella había actuado sin malicia hacia Moshé. Tal como escribe Maimónides (Tzaraat 16:10):
…En relación a esto la Torá nos advierte que seamos cuidadosos con el tzaraat y que recordemos lo que Dios le hizo a Miriam, como diciendo: “Contemplen lo que le sucedió a Miriam la Profeta cuando habló en contra de su hermano menor, a quien ella cuidó sobre sus regazo y por quien ella se arriesgó cuando lo salvó del mar y a quien ella no tenía intención de dañar. Ella sólo se equivocó al compararlo a él con otros profetas y (a Moshé) no le importó lo que ella dijo porque (él) era una persona muy humilde – y a pesar de eso (ella) fue inmediatamente castigada contzaraat”.
Público y Privado
Existían dos aspectos diferentes del Santo Templo que expiaban por el lashón hará. El Talmud (Zevajim 88b) relata que ambos, el incienso y el meil (la prenda del Cohén Gadol de la cual colgaban adornos de campanitas y granadas) expiaban por el lashón hará.
La Gemara explica que el meil expiaba por el lashón haráhablado públicamente y el incienso por el lashón hará“oculto”. Sin embargo, éste último es difícil de entender, dado que aprendemos la habilidad del incienso de expiar por el lashón hará de su uso para detener la plaga que se inició cuando el pueblo culpó a Moshé y a Aarón de las muertes de Koraj y su comitiva. Ese lashón hará fue público.
Tal vez, ahí el Talmud se está refiriendo a dos aspectos del daño causado por lashón hará. De acuerdo a este entendimiento, el lashón hará público se refiere al daño hecho a la persona sobre la que se habló. Lashón haráoculto se refiere al daño espiritual que se causa el que hablólashón hará, la destrucción de su alma.
Entonces, ¿cuál es esa destrucción espiritual que se manifiesta físicamente con el tzaraat? Es la capacidad de hablar la que distingue al hombre de todas las otras criaturas. La facultad de hablar le permite al hombre cumplir con su propósito en el universo. A través del habla el hombre se apega a su Creador al estudiar y enseñar Torá; a través de lo que habla a su Creador en su rezo; a través del habla el hombre cristaliza sus pensamientos, y esto a su vez lleva a la acción, tal como dice (Deuteronomio 30:14)“porque esta mitzvá está cerca de ti en tu boca y en tu corazón para que la hagas”, y finalmente, es el habla el que le permite al hombre comunicarse con otros para unirse en el servicio a Dios.
Cuando el hombre utiliza este poder único del habla para unir al mundo a través del servicio a Dios, él realiza su potencial como la cúspide de la Creación. La palabra hebrea para lengua es lashón, y se relaciona con losh, el proceso de mezclar los sólidos y los líquidos. La lengua toma la esencia interna espiritual del alma y la expresa en el mundo físico – mezclando así lo espiritual y lo físico.
Cuida Tu Lengua
Utilizar la lengua para lashón hará, para degradar, para ensuciar, para causar conflictos y discordia, le quita al hombre la verdadera esencia de su distinción como ser humano al corromper su facultad más elevada. El Talmud de Jerusalem dice que hay tres pecados por los cuales una persona es castigada en este mundo y en el próximo – inmoralidad, asesinato e idolatría – y lashón hará es equivalente a esos tres. Estos tres pecados representan la destrucción del ser físico, emocional y espiritual.
Lashón hará es equivalente a todos ellos. Porque la totalidad del ser humano se destruye al corromper su distinción máxima, el habla. Por eso, uno afectado por lashón hará se profana como un cadáver. Es expulsado de la sociedad y es llorado, porque la esencia de su ser ha sido negada.
En la conclusión de la Amidá pedimos: “Dios mio, preserva mi lengua de la calumnia y mis labios de la mentira”.Después de que hemos utilizado nuestras bocas para comunicarnos con nuestro Creador, podemos apreciar completamente la calamidad inherente que existe al corromper ese mismo maravilloso instrumento al utilizarlo para lashón hará.
Las leyes de pureza después del parto preceden a las leyes de tzaraat. El hombre tiene la habilidad de ser un socio en la Creación, de crear un nuevo ser, o puede tomar su propio cuerpo y despojarlo de su esencia Divina al hablar lashón hará. Ambos extremos están presentes. La decisión es nuestra. El significado literal de las palabras de los sabios es que la vida y la muerte están en manos de la lengua.
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