domingo, 22 de septiembre de 2013

"El Azúcar es la droga más peligrosa de la Historia" / El Azúcar, ese Dulce Veneno...


“El azúcar es la droga más peligrosa de la historia”

El azúcar es una droga, al igual que el alcohol y el tabaco, por eso debe de ser controlada y etiquetada, insiste el responsable de Salud de Ámsterdam, Paul van der Velpen.

“Al igual que el alcohol y el tabaco, realmente el azúcar es una droga. Aquí se necesita un papel importante por parte del gobierno. El uso del azúcar debe ser desalentado y los usuarios deben ser conscientes de los peligros”, dice el artículo de Paul van der Velpen, publicado en el sitio web oficial del área de Salud Pública de Ámsterdam.

“Esto puede parecer exagerado y descabellado, pero el azúcar es la droga más peligrosa de todos los tiempos y puede ser adquirida fácilmente en todas partes”, indica el experto.

En realidad, el azúcar es una forma de adicción.

Cita una investigación, alegando que el azúcar, a diferencia de la grasa y otros alimentos, interfiere con el apetito del cuerpo creando un insaciable deseo de seguir comiendo, un efecto que la industria alimentaria utiliza para aumentar el consumo de sus productos. “El azúcar altera este mecanismo. Quien utiliza azúcar quiere más y más, incluso cuando ya no tienen hambre. Por ejemplo, se puede ofrecer huevos a alguien y esta persona va a dejar de comer en un momento. Pero tras recibir las galletas va a seguir comiendo a pesar de los dolores de estómago”, argumentó Van der Velpen.

“En realidad, el azúcar es una forma de adicción. Es tan difícil deshacerse de la tentación de comer alimentos dulces como el dejar de consumir tabaco. De esta manera las dietas solo funcionan temporalmente. La terapia de adicción es mejor en este caso”, aseguró el funcionario.

Van der Velpen quiere ver impuestos sobre el azúcar y límites legales establecidos para la cantidad que se añade a los alimentos procesados. También hay que poner advertencias de peligro, al estilo de los cigarrillos, en los dulces y los refrescos para que informen a los consumidores que “el azúcar es adictivo y perjudicial para la salud”.

“Las escuelas no deben vender dulces y refrescos. Los productores de bebidas deportivas que están llenas de azúcar deben ser demandados por publicidad engañosa”, propone el experto holandés.

El azúcar, al igual que las drogas, fue creada artificialmente por los humanos. Sus efectos en el organismo de los mamíferos todavía se desconocen, pero en las últimas décadas han aparecido estudios que vinculan el consumo de azúcar con el aumento brusco de la diabetes y el cáncer, así como con las enfermedades cardiovasculares, del sistema nervioso y digestivo. Es más, provoca desórdenes en la función de las células, aumenta el nivel de las plaquetas y provoca el síndrome de déficit de atención con hiperactividad entre los niños.

RT

AZÚCAR, ESE DULCE VENENO: 1 PARTE                 

INVESTIGACIÓN REALIZADA POR LUIS MIGUEL GARCÍA: NATURISTA, PRÓLOGO REALIZADO POR ABAHÚ. 

LA SIGUIENTE DOCUMENTACIÓN ESTÁ BASADA EN UNA LARGA INVESTIGACIÓN A TRAVÉS DE LA HISTORIA DEDICADA AL TEMA AZUCARERO CONSIDERÁNDOLO COMO UNO DE LOS MAYORES PROBLEMAS REALES ACTUALES PARA LA SOCIEDAD LLAMADA MODERNA. 

DICHOS DATOS HISTÓRICOS ESTÁN BIEN DEFINIDOS SIN DEJARSE NADA EN EL TINTERO. IRÁN DESARROLLÁNDOSE PARA TODO AQUÉL QUE TENGA ENTENDEDERAS Y GANAS DE CONOCER MÁS EN PROFUNDIDAD DICHO PROBLEMA, EL CUAL SE IRÁ MOSTRANDO EN DIFERENTES CAPÍTULOS POR CONSIDERARLOS MUY IMPORTANTES, YA QUE CONTIENEN SUSTANCIOSOS RASGOS PROFUNDOS E IDENTIFICADOS CON EL MUNDO FARMACÉUTICO, CON LA SANIDAD, CON EL SISTEMA ECONÓMICO, EL SECTOR DE LA ALIMENTACIÓN, DE LA SALUD, DE LA POLÍTICA, DE CONFLICTOS ARMADOS Y UN LARGO HISTORIAL DE CONSECUENCIAS QUE HAN DE TENER UNA  AMPLIA DIFUSIÓN INFORMATIVA EN TODOS LOS NIVELES SOCIALES. OS SORPRENDERÁ CONOCER LO QUE YO SÉ, OS LO DOY CON GENEROSIDAD PARA QUE LO APRECIÉIS Y LOGRÉIS HALLAR LAS RESPUESTAS A MUCHAS DE VUESTRAS PREGUNTAS SOBRE LA SITUACIÓN ACTUAL GLOBALMENTE HABLANDO. 

SIN MÁS PREÁMBULOS Y AGRADECIENDO LA INESTIMABLE COLABORACIÓN, DERROCHE DE VIRTUDES, SABIDURÍA, A LAS HORAS DE TRABAJO CÓMPLICE DE LA HONESTIDAD EN DICHA  INVESTIGACIÓN DE MI BUEN AMIGO, DE UNA EXCELENTE PERSONA, CON DONES QUE HA SABIDO DESARROLLAR ADECUADAMENTE SALPICÁNDOLOS CON  AMOR Y PASIÓN, A ÉL LE DEDICO MI AGRADECIMIENTO PROFUNDO POR SER COMO ES, HUMANO COMO MUCHOS DESEAMOS SER. IRÉIS DESCUBRIENDO CAPÍTULO TRAS CAPÍTULO CUÁL ES LA RAZÓN QUE SOSTIENE ESTE COMPROMISO HISTÓRICO QUE REDUNDA EN NUESTRA CONTRA, EN NUESTRA INVOLUCIÓN. NO LAMENTARÉIS EN NADA HABER LLEGADO HASTA EL FINAL DE TAN ESPECTACULARES  RELATOS, NO OS DEJARÁN INDIFERENTES NINGUNO DE LOS CAPÍTULOS QUE OS MOSTRARÉ, OS DOY MI PALABRA QUE DESEARÉIS SEGUIR CON EL RESTO DE LA INVESTIGACIÓN.   Y AHORA OS DEJO CON LAS LECTURAS QUE OS MOSTRARÁN OTRA PERSPECTIVA SOBRE NUESTRA HISTORIA,  RAZONAMIENTOS PARA ACTUAR EN CONSECUENCIA UNA VEZ FINALICEN DICHAS LECTURAS.   UN CONSEJO OS DOY, SI QUERÉIS SER LIBRES Y VALEROSOS, OLVIDAROS DEL AZÚCAR PARA SIEMPRE, SIN LUCHA NO HAY VICTORIA POSIBLE.

1ª PARTE


La nostalgia es tan vieja como Adán. Cuando nos cuesta demasiado ganar el pan con el sudor de nuestra frente, tendemos como Adán a añorar los buenos viejos tiempos. La noción de un pasado bucólico paradisíaco aparece en la mitología de todos los pueblos del mundo. Como todos los mismos universales, es algo que se esconde profundamente en la memoria de la raza humana: El Paraíso Perdido del libro del Génesis, la Edad Dorada del Taoísmo y del Budismo.

Quizás el paraíso terrenal era algo más que un trozo de tierra en el Medio Oriente; quizás en un tiempo había abarcado gran parte del planeta, desde las islas de Polinesia hasta Sangai-la del Tibet.

Es imposible dejar de soñar cómo debió de haber sido. La Biblia nos ofrece algunas claves.

Primeramente nada de sudor. El hombre vivía naturalmente de la abundante naturaleza. Segundo no había ciudades. La palabra civilización significaba nada más ni nada menos que el arte de vivir en la ciudad. En los buenos tiempos nada había de esto. Tercero ninguna enfermedad. El hombre bíblico disfrutaba de una vida increíblemente larga comparada con la actual.

No solo los mapas anatómicos orientales muy antiguos nos informaban de los meridianos de acupuntura, sino que también en el Oeste son los que llamamos lunares, esos puntos oscuros que aparecen al nacer o más tarde. Una marca bajo el ojo derecho de un hombre situada a las cuatro clavadas o a las ocho clavadas bajo el ojo izquierdo de una mujer, indicaba la probabilidad catastrófica de muerte y enfermedad.

Cuando se hicieron estos mapas del cuerpo, hace miles de años -la muerte natural- solo dormirse sin volverse a despertar, era la forma corriente de morir.

Por último y no menos importante, el azúcar refinada, -la sacarosa- no formaba parte de la dieta humana. El hombre comía almendras, castañas, nueces y pistachos, manzanas, higos y uvas, aceitunas y moras, cebada, trigo y mijo, pepinos, melones, algarrobas, y menta,, cebollas, anís, ajo y puerros, lentejas y hojas de mostaza, leche, miel y una multitud de bienes orgánicos. Todos estos rebosaban de azúcares naturales -incluso el jengibre-, pero no de azúcar refinada por el hombre. El redescubrimiento del jengibre en nuestros tiempos, coincide con el redescubrimiento de China y la acupuntura. Las revistas y los periódicos llamaban muchas veces al jengibre una hierba de la China roja. Pocos recuerdan que nuestros abuelos habían aprendido sus propiedades mágicas gracias a los indios norteamericanos que lo usaban junto con el cerebro de ardillas, para curar heridas de bala en el viejo Oeste.

Desde los tiempos del Jardín del Edén, a través de miles de años, lo que llamamos azúcar, era desconocido para el hombre. Éste evolucionó y sobrevivió sin azúcar. Ninguno de los libros antiguos lo menciona: ni en La Ley Mosaica, ni en el Código de Manú, ni en el I Ching, ni en el Clásico de Medicina Interna del Emperador Amarillo, ni en el Nuevo Testamento o en el Corán.

Los profetas nos dicen unas cuantas cosas sobre el azúcar en la antigüedad. Era un lujo raro importado de tierras lejanas siendo una mercancía muy cara. Lo que hacían con el azúcar a parte de ofrecerla como sacrificios, es algo que solo puede ser objeto de conjeturas.

El lejano país de donde llegaba la caña de azúcar puede muy bien haber procedido de la India. Los mitos y leyendas de Polinesia hablan mucho de la caña de azúcar. Hay evidencias de que China exigía tributo de la India en forma de caña de azúcar. Parece pues, que la caña de azúcar crecía naturalmente y provenía de los países tropicales. Si otros países fuera del cinturón tropical intentaban cultivarla, aparentemente tenían muy poco éxito.

Un pasaje del Atharva-Veda está dedicado al dulcificante: .

En la antigua India, las vacas sagradas posiblemente comían caña de azúcar. Los Indúes la cultivaban en sus huertos y empezaron a masticarla debido a su sudor dulce. La caña de azúcar era cultivada con gran cuidado por trabajadores y una vez madurada era picada en morteros recogiendo el jugo en una vasija hasta que adquiría su forma de nieve o sal blanca. La melaza se comía con chapatis o con potaje.

Alrededor de una década más tarde empezaron a extraer el jugo de la caña de azúcar bebiéndolo como los indios americanos que hacían cortes en los arces para extraer jarabe.

La sidra de manzana o el ponche de dátil debían beberse frescos como también debía beberse fresco el jugo de caña de azúcar; tan frágil como la sidra que no debía fermentar. < Reay Tannabil, Food in History: Alimentos en la historia>.


EL AZÚCAR EN LA ANTIGUA GRECIA
Los griegos desconocían el azúcar. Cuando Nearchus, almirante de Alejandro Magno, navegó Indúes abajo para explorar las Indias orientales en el año 325 A.C, la describió como una especie de miel que crecía en cañas. Los soldados de Alejandro magno notaron que los nativos del valle del Indus tomaban el jugo de la caña de azúcar como bebida fermentada. En otras crónicas griegas y romanas es comparada continuamente con los productos de la dieta básica de la época: miel y sal. A veces se la llamaba sal india o miel sin abejas y se importaban pequeñas cantidades a un enorme costo.

Herodoto llamaba a este producto miel manufacturada y Plinio le llamaba miel de caña, así como la miel se usaba como medicina. No fue hasta la época de Nerón que un escritor le puso el nombre latino: Sacharum. Discorides la describía como una especie de miel sólida llamada Sacharum y que se encontraba en cañas en la India, en la Arabia Félix, comentando ser crujiente y tener la consistencia de la sal.

A la escuela de la Medicina y Farmacología de la Universidad de Djondisapour, orgullo del Imperio Persa, se le atribuye la investigación y desarrollo de un proceso para solidificar y refinar el jugo de caña conservándolo sin fermentación. Se posibilitó su transporte y comercio. Esto ocurrió poco después del año 600 de nuestra Era, cuando los persas empezaron a cultivar caña de azúcar por su cuenta.

La China T Ang importaba panes de miel petrificada de Bokhara, donde la purificación del líquido y su mezcla con leche, contribuían a blanquear este lujo Imperial En la época, un trocito de Sacharum era considerado una rara y costosa droga milagrosa muy apreciada en tiempos de plagas o pestilencias.

El nombre latino medieval para un trozo médico de esta preciosa sustancia fue sustituido más tarde por Occidente por un sucedáneo del azúcar, la palabra original, en sánscrito para esta sustancia continuó siempre relacionada con sal India sobreviviendo su transición a través de las lenguas del Imperio Árabe y de las lenguas Latinas. El sánscrito Kahanda se convirtió en la palabra inglesa Candy: caramelo.

El Imperio Persa llegó a su apogeo y se desmoronó como todos los Imperios. Cuando los ejércitos del Islam lo conquistaron, uno de los trofeos de la victoria fue el secreto para procesar la caña de azúcar y convertirla en medicina. El Wernher Von Braun de Bagdag pudo haberla llevado a la Meca. Poco tiempo después los árabes se dedicaron al negocio del Sacharum.

Cuando Mahoma enfermó de fiebres murió; su Califa o sucesor emprendió con la fe que mueve montañas, la conquista del mundo entero con su ejército de unos pocos miles de árabes con campañas militares que pueden contarse entre las más brillantes de toda la historia mundial estando a punto de lograrlo.

En 125 años, el islam se había extendido desde el río Indo hasta el Atlántico y España, desde Cachemira hasta el alto Egipto.

El Califa conquistador marchó sobre Jerusalén con una bolsa de cebada, otra de dátiles y una bota de piel con agua. Se pueden leer historias de uno de sus sucesores, Ommayyad Caliph Wallid II, que se burlaba del Corán; llevaba vestimenta extravagante, comía cerdo, bebía vino, descuidaba las oraciones y también desarrolló el gusto por las bebidas azucaradas. La salsa de los sarracenos se convirtió en la pausa que refresca. Los ejércitos árabes de ocupación trajeron granos de arroz desde Persia y trozos de caña de azúcar que los Persas habían encontrado en la India, era más práctico plantar cañas de azúcar joven que importar el producto terminado.



EL AZÚCAR Y EL ISLAM



Muy pronto el Islam sufrió muchas nuevas enfermedades y se vio obligado a separar la ciencia de la religión. Se hicieron grandes progresos en medicina y cirugía. Usaban anestesia; iniciaron la ciencia de la química, se descubrió el concepto del número cero; se redescubrió el álgebra, se avanzó en astronomía, se descubrió el alcohol, produjeron artesanía fantástica usando metal y textiles, vidrios, cerámica y cueros; manufacturaron papel como lo hacían en China. De todas sus contribuciones a la civilización occidental, quizás el papel y el azúcar serían las que eventualmente produjeron el mayor impacto económico y social.

Uno se siente tentado de imaginar, por lo que se deduce de los informes que han dejado testigos y que se han encontrado más tarde, cuál fue el papel que tuvo el azúcar en el declive del Imperio Islámico.

En el Corán, el Libro Sagrado de Mahoma, no se menciona el azúcar, pero los herederos del Profeta son probablemente los primeros conquistadores en la Historia, que han producido azúcar suficiente para abastecer tanto a la Corte como a las tropas agasajándolas con dulces y bebidas azucaradas.

Un temprano observador Europeo, atribuye a la extensión del consumo de azúcar entre los guerreros del desierto árabe, la causa de la disminución de su ímpetu de conquista. Leonhard Rauwolf es el botánico alemán que dio su nombre a Rauwolfia Serpentina. Los derivados de la planta se usan aún como sedantes y tranquilizantes.

Rauwolf viajó por las tierras del Sultán a través de Libia y Trípoli. Sus diarios publicados en 1573, contienen una inteligencia militar incalculable. Los turcos y los moros cortaban una pieza tras otra de azúcar masticándolas y comiéndolas abiertamente en la calle y en todas partes sin pudor, de esta forma se acostumbraban a la glotonería y dejaban de ser los intrépidos guerreros del pasado.

Rauwolf consideraba la dependencia del azúcar entre los ejércitos del Sultán, de forma muy parecida a la de los observadores modernos al descubrir que las fuerzas norteamericanas en Asia eran adictas al consumo de la heroína y de la marihuana.

Los turcos se consumen con su glotonería y ya no son libres ni valerosos para luchar contra sus enemigos como en otras épocas. Esta puede ser la primera advertencia escrita de la comunidad científica e histórica sobre el abuso del azúcar y las consecuencias observadas sobre la salud general del ser humano.

La palabra científico no se acuñó hasta el año 1840; el tubo de ensayo y el laboratorio quedaban aún muy lejos; pero Rauwolf parece haber tenido suficiente intuición para considerar a los seres humanos en conjunto con su medio ambiente, con su historia y no como la letanía de síntomas rotulados. < Joumais of Leonhard Rauwolf>.

Una colección de viajes curiosos en dos volúmenes. El primero contiene el itinerario del doctor Leonhard en los países orientales : Siria, Palestina, en los Santos Lugares, Armenia, Mesopotamia, Asiria, Caldea, etc.



Traducido del Holandés antiguo al Inglés y éste al Castellano.




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El azúcar ha dominado y controlado al hombre a través de la historia, el poder se ha crecido con los beneficios económicos, ha conquistado territorios y usado la esclavitud para ello como fin, ha creado todas las guerras desde épocas faraónicas gracias a la más potente de las drogas.

Dicho estudio profundo ha llevado un tiempo organizarlo, pues ha tenido que ser traducido varias veces, por ello os ruego que con tiempo vayáis asistiendo a la historia real, pues actualmente seguimos siendo sus esclavos por este dulce que ha sido introducido generación tras generación.

Dicha documentación es única, de verdad que no la encontraréis en la red, pues parte de un estudio metódico y pulcro, real e impresionante, hemos sido y somos aún sus esclavos..

El azúcar sigue gobernando, ya que se encuentra en casi cualquier producto o bebida que llevamos a la boca, incluyendo, e aquí, a los fármacos. Increiblemente también un capital económico muy elevado.

Dicho estudio profundo de nuestra historia, consta de 7 capítulos y nos va mostrando otra referencia que nos sitúa en los resultados actuales; se necesitará de todas sus lecturas, desde el 1º al 7º estudio para comprender nuestra historia, en donde concluye dicha lectura que no dejará indiferente a nadie.

Iré introduciendo en estos días el resto de capítulos para que tengáis un análisis completo y en el cuál muchos os veréis reflejados, seguro que sí.

Gracias por el interés que mostraréis.





2ª PARTE

En el apogeo del Islam, el azúcar se convirtió en un asunto político muy potente; muchos hombres venderían su alma para obtenerlo; La misma suerte que redujo el vigor de los conquistadores árabes, afligiría luego a sus adversarios cristianos. En la marcha para rescatar los Santos Lugares de las garras del sultán, los cruzados adquirieron pronto el gusto por la salsa de los sarracenos. Algunos de ellos preferían languidecer en la tierra infiel mientras pudiesen obtener su ración de jugo de caña fermentado y sus dulces: los gobernantes europeos descubrieron que sus embajadores en la corte egipcia se estaban corrompiendo con el hábito del azúcar; muchos tuvieron que ser retirados

La última Gran Cruzada terminó en 1204. Pocos años después, el Cuarto Concilio Luterano se reunía en Roma para planear una Cruzada contra los herejes y los judíos. Luego, en 1306, el papa Clemente V - exiliado en Aviñón - recibía un llamamiento para renovar las Cruzadas de los viejos buenos tiempos. Copias de este llamamiento llegaron a los reyes de Francia, Inglaterra y Sicilia. este temprano papel diplomático bosquejaba una estrategia sureña con ayuda del azúcar para vencer a los astutos sarracenos.

En el país del sultán, el azúcar crece en grandes cantidades y de ésta, los sultanes obtienen grandes ingresos e impuestos. Si los cristianos pudiesen hacerse con estas tierras, se haría mucho daño al sultán y al mismo tiempo el Cristianismo estaría totalmente abastecido desde Chipre. También se cultivaba azúcar en Morea, Malta, Sicilia y crecería en otras tierras cristianas si se cultivase; la cristiandad no se vería perjudicada.

Ante avisas afirmaciones de este tipo, la Cristiandad dio un gran mordisco al fruto prohibido. Siguieron siete siglos en los cuales florecieron los siete pecados mortales a lo largo y ancho de los siete mares, dejando su huella de esclavitud, genocidio y crimen organizado.

El historiador Británico Noel Deer, dice llanamente que al contar la Historia de la esclavitud no es exagerado calcular que se comercializaron 20 millones de africanos, de los cuales dos tercios se pagaron con azúcar.



EL AZÚCAR LLEGA A LA PENÍNSULA IBÉRICA

En la primera etapa de la carrera por el azúcar, los portugueses iban a la cabeza. Los sarracenos habían introducido el cultivo de caña de azúcar en la península Ibérica durante su ocupación. Pronto hubo grandes plantaciones de caña de azúcar en Valencia y Granada. Enrique el Navegante de Portugal hizo explorar la costa occidental de África en busca de campos de azúcar que buscaban pero descubrieron abundantes cuerpos negros aclimatados a la esclavitud en las zonas tropicales donde florecía la caña. En 1444 los portugueses llevaron 235 negros de Lagos a Sevilla, donde se vendieron como esclavos. Esto solo era el principio.

Diez años más tarde, convencieron al Papa que bendijera el tráfico de esclavos. La autoridad papal llegó a incluir la ostensible exposición razonada del cristianismo en esas tierras extranjeras era la misma que justificaba la caza de herejes y judíos en casa: salvar sus almas. El hecho de que el sudor de las frentes negras podía hacer crecer las nuevas plantaciones de caña de azúcar en Madeira y las islas Canarias, era un beneficio extra providencial para el imperio portugués. Durante siglos, las sagradas escrituras fueron sistemáticamente falseadas para proporcionar solaz y justificación a los negreros cristianos y a los comerciantes de azúcar.

En su profético escrito Cane, el poeta americano negro Jean Toomer escribió: El pecado que pasa sobre blancos...es que hicieron mentir la Biblia.

Para el reino de Portugal, el azúcar y la trata de esclavos fueron dos caras de una misma moneda. En 1456, Portugal controlaba el comercio europeo del azúcar; sin embargo, poco faltaba para que fuera el turno de España. Cuando los árabes fueron expulsados de España, dejaron tras suyo las plantaciones de caña en Granada y Andalucía.

En su segundo viaje al Nuevo Mundo en 1493, Cristóbal Colón se llevó algunos trozos de caña de azúcar, tal como la reina Isabel le había sugerido.

En el libro que escribió durante este viaje, Pedro Mártir asegura que los exploradores encontraron caña de azúcar creciendo en las islas de la española. Colón envió dos cargas de indígenas para trabajar en las plantaciones de azúcar de españa.la reina Isabel ordenó que fueran reintegrados a sus islas. Luego de morir la reina, el rey Fernando, consintió en reclutar en 1510 el primer gran contingente de esclavos negros necesarios para la floreciente industria azucarera española.

En esta época los portugueses ya estaban cultivando en Brasil caña de azúcar cosechada por esclavos. Un elemento de su estrategia azucarera era ingenioso; portugueses vaciaron sus cárceles de criminales condenados y los enviaron a colonizar sus posesiones en el Nuevo Mundo. Alentaban a los convictos a cruzarse con mujeres esclavas paganas y producir así una raza híbrida que pudiese sobrevivir a las plantaciones tropicales de azúcar.

Los mercaderes holandeses aparecieron en escena alrededor de 1500. Su pericia naval les permitió dedicarse a realizar expediciones marinas más económicas-para compensar su atraso en entrar a ese mercado se pusieron a vender esclavos a crédito. Los holandeses pronto construyeron una refinería de azúcar en Amberes. La caña de azúcar en bruto se embarcaba desde Lisboa, las islas Canarias, Brasil, España y la costa de Marfil para ser procesada por Amberes. El azúcar se exportaba al Báltico, Alemania e Inglaterra.

En 1560, Carlos V de España había construido los esplendorosos palacios en Madrid y Toledo con los impuestos del comercio del azúcar. Ningún otro producto ha influenciado tan profundamente la Historia del mundo occidental como lo ha hecho el azúcar; fue el motor oculto tras gran parte de la Historia temprana del Nuevo Mundo.

Los imperios portugueses y españól crecieron bruscamente en opulencia y poder; en forma similar a la decadencia árabe, también decayeron rápidamente los portugueses y españoles.

Hasta qué punto esa declinación era biológica causada por el alto consumo de azúcar en la corte - solo puede ser objeto de conjeturas - Sin embargo, el imperio británico estaba listo para ampliar el negocio. Al principio, la reina Isabel se resistió a institucionalizar la esclavitud en las colonias inglesas calificándola de detestable, algo que sin duda, atraería la venganza del cielo en su reino.

En 1588 ya había superado sus escrúpulos sentimentales, la reina produjo una carta real en la que se reconocía a las Compañía de Empresas Reales de Inglaterra en África el monopolio estatal de la trata de esclavos en África Occidental.

En las Indias Occidentales, los españoles, siguiendo la huella de Colón, habían exterminado a los nativos y traído esclavos africanos para hacerles cultivar sus plantaciones de azúcar.

En 1515, monjes españoles ofrecieron 500 pesos en oro como préstamo para todo el que quisiera construir un ingenio azucarero. A su debido tiempo, la flota británica llegaría para expulsar a los españoles. Los esclavos escaparon a las montañas para iniciar una guerra de guerrillas. La corona británica anexionó las islas con un tratado formal y el monopolio instaló capataces en las plantaciones de azúcar encargándose del tráfico de esclavos.

Con el jugo fermentado de la caña de azúcar en crudo se hizo ron. Los primeros promotores del ron llevaron su aguardiente a New York y a Nueva Inglaterra. Ofreciéndolo a los indios norteamericanos al cambio de preciadas pieles, Ron por valor de un penique compraba pieles por valor de muchas libras; las pieles a su vez podían venderse en Europa, ron para los indios americanos; melaza para las colonias norteamericanas – el comercio triangular continuaría hasta que la tierra de Barbados y otras islas británicas se agotó, desgastó y derrochó - No crecerían otras cosechas.



INGLATERRA SE SUMA AL COMERCIO DEL AZÚCAR

Hacia el año 1660, el comercio del azúcar se había vuelto tan provechoso que los ingleses estaban decididos a hacer la guerra para mantener su control. Las actas de navegación de 1660 tenían como meta prevenir el transporte de azúcar, tabaco o cualquier otro producto de las colonias de Norte América, a otro puerto fuera de Inglaterra, Irlanda o posesiones británicas. Las colonias querían ser libres para comercializar con todas las potencias europeas.

La Madre Inglaterra quería proteger sus ingresos y mantener su lucrativo monopolio naval; contaba con la Flota Real. Las colonias no tenían armas, por lo tanto Britania gobernaba las olas…y controlaba el comercio del azúcar.

Más tarde en la década de 1860, la palabra azúcar había pasado a la lengua inglesa como sinónimo de dinero. Aunque algunos historiadores americanos sostienen que fueron los impuestos británicos sobre el té el detonante de la Guerra de la Independencia; otros señalan el Malasses Act de 1733, que imponía fuertes impuestos sobre el azúcar y la melaza que llegaban de otras tierras que no fueran las islas azucareras británicas del Caribe.

Los truts navieros de Nueva Inglaterra, se vieron obligados a participar en el tráfico lucrativo de esclavos, melaza y ron. Embarcaban un cargamento de ron hacia la costa africana para canjearlo por negros que llevaban a las Indias Occidentales para venderlos a los ávidos británicos de las plantaciones. Allí obtenían cargamento de melaza que transportaban a su país para ser destilada y hacer ron que se vendía a sus clientes locales, grandes bebedores.

Mucho antes de Boston Tea Party, el consumo anual de ron en las colonias norteamericanas, se estimaba en casi 16 litros por cabeza.

El Malasses Act de 1733 suponía una seria amenaza no sólo para el comercio colonial norteamericano, sino también por su sed del demonio ron.

No llega un tonel de azúcar a Europa sin mancha de sangre. Ante la miseria de estos esclavos, toda persona con sentimientos debería renunciar a estas mercancías y rehusar al placer que proporciona algo que sólo se puede comprar con lágrimas y muerte de innumerables criaturas desgraciadas.

Esto escribió el filósofo francés Claude Adrien Helvetiusa a mediados del siglo XVIII, cuando Francia se había situado en las primeras filas del comercio del azúcar. La Soborna le condenó; los curas convencieron a la Corte de que tenía la cabeza llena de ideas peligrosas; se retractó – en parte para salvar su pellejo – y su libro fue quemado por el verdugo. Sus denuncias contra la esclavitud atrajeron el interés de toda Europa por sus ideas. Dijo un público lo que muchos pensaban en secreto.

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