miércoles, 28 de agosto de 2013

VENENOS EN NUESTROS ALIMENTOS: Más de Veinte Fármacos pueden encontrarse en un Vaso de Leche Industrial...


Un cóctel de hormonas, pus, antibióticos y unos cuantos bonnus tracks

Si bien todos nuestros alimentos se están degradando día a día por la mala praxis de la producción agropecuaria y la industria alimentaria, así como la desidia de las autoridades, ante todo tenemos que reconocer que los lácteos son antifisiológicos desde el vamos y las cosas parecen empeorar a medida que pasa el tiempo.

Recientes investigaciones realizadas en la Universidad de Jaén (España) por el Dr. Evaristo Ballesteros y un equipo hispano-marroquí, verificaron que en un solo vaso de leche puede encontrarse hasta veinte tipos diferentes de fármacos, tales como analgésicos, antibióticos y hormonas de crecimiento. 

En dicho experimento se analizaron veinte muestras de leche adquiridas en España y Marruecos, que incluían también muestras de leche de cabra y humana, y encontraron en ellas cócteles inaceptables desde el punto de vista del cuidado de la salud. El peor panorama se daba en la leche vacuna. ¡Esto no puede ser bueno para nadie!

Todos sabemos que frecuentemente se le aconseja a las madres ingerir o no determinados alimentos y fármacos porque algunos componentes de los mismos podrían aparecer en la leche que recibe el bebé, para bien o para mal según los casos. ¿No suena lógico que todas las hormonas, antibióticos y fármacos administrados al ganado vacuno también migrará a la leche que luego consume, antifisiológicamente, la especie humana?

Uno de los engendros de la genética y que se está aplicando masivamente en las vacas lecheras de Argentina, Estados Unidos y otros países es la hormona somatotropina bovina recombinante (rBST o rBGH), conocida como Posilac o Bomate; su uso aumenta entre un 10 y un 40% la producción de leche y ya en la etiqueta del producto se advierten un mínimo de veinte efectos tóxicos para la vaca.

El uso de esta hormona causa mastitis o infecciones a las ubres de las vacas, lo cual deriva en la producción de leche con pus; también produce agotamiento, infertilidad, ovarios quísticos, problemas digestivos o úlceras en el animal. Entre los efectos negativos para el ser humano se encuentran la exposición permanente a trazas de antibióticos en la leche y en la carne y efectos por la presencia aumentada del factor de crecimiento IGF-1, que es semejante a la insulina. La incorporación de esta hormona al diseño productivo aumenta el riesgo de cáncer en intestino, próstata, mama y ovarios; para que tengamos una idea, el Tamoxifeno, una droga utilizada en el tratamiento y la prevención del cáncer de mama, justifica su utilidad porque inhibe el IGF-1. ¿Cáncer? ¡Primero dejar los lácteos!

En Estados Unidos, consumidores y ambientalistas vienen presionando al gobierno y a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para prohibir su uso, sin embargo han encontrado que varios destacados funcionarios tienen intereses cruzados con las compañías que la producen, en especial Monsanto. Ante la falta de respuestas de las autoridades los consumidores y productores se han venido organizando y hay disponibles muchos productos orgánicos que carecen de esta hormona transgénica y muchas otras sustancias cuyo propósito es el aumento productivo a cualquier precio; en Argentina, la experiencia no solo está lejos de ello, sino que además nuestros mercados suelen ser auténticos centros experimentales para nuevos lanzamientos de este tipo de productos. Cabe agregar que en países como Canadá, Japón, Australia, Nueva Zelanda y los de la Unión Europea han prohibido el rGBH.

¡Mucho mejor una LECHE DE ALMENDRAS!
http://www.poreldespertar.net/2013/05/como-preparar-leche-de-almendras.html

¡Universos de Bendiciones para que vivas cada día mejor!
Pablo de la Iglesia

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