martes, 21 de agosto de 2012

Colombia: Transgénicos y Agricultura, por Mario Mejía Gutiérrez


COLOMBIA: TRANSGÉNICOS Y AGRICULTURA
Por: Mario Mejía Gutiérrez
Julio de 2001.

Resumen: La revolución verde. La nueva revolución verde. Los transgénicos y sus principales implicaciones en agricultura. Principio de precaución. Peligros y fracasos del los transgénicos. Reacciones contra ellos: rechazos, sanciones, prohibiciones. Tendencias de los mercados. Etiquetado de los alimentos y semillas. Agricultura orgánica. producción de semillas sanas.

1. Introducción.
1.1. La revolución verde

Este modo de producción agrícola fue creado en las sociedades industrializadas e impuesto al resto del mundo a partir de la segunda guerra mundial. Consiste en la potenciación de las razas y las semillas mediante los llamados “paquetes” tecnológicos, es decir, mediante seis columnas principales:

Riego (un elemento prehistórico), mecanización (que venía desarrollándose desde el siglo 19), fertilizantes químicos (en especial los derivados de la industria petrolera), pesticidas (clorados y fosforados de uso como instrumento de guerra), herbicidas (también del arsenal de la segunda guerra), y alimentos concentrados (cuya teoría y practica se venían cocinando desde fines del siglo 19).


Con esta idea del potenciamiento de la semilla (en esencia la propuesta de Norman Bourlaug, por la que recibió el Nóbel de la Paz en 1970), se obtuvieron las mayores productividades del orden mundial: la superficie cultivada por habitante bajó globalmente de media a un cuarto de hectárea entre 1950 y 1995.

Entre 1975 y 1995 en los países desarrollados aumentó la producción notablemente: 78% en cereales, 113% en pesca,127% en carne, 331% en huevos y 280% en aves (FAO, 1998). La contrapartida a estos aumentos de la producción ha sido la de la participación de la agricultura en la transformación de la ecosfera en tecnosfera, en el calentamiento global, en el cambio climático, en la acumulación de tóxicos que ponen en peligro la salud del planeta. Es así como antagónicamente a la propuesta de revolución verde han sido creadas las escuelas agrícolas alternativas que buscan salud con base en alimento sano y sistemas de producción en armonía con la naturaleza. La alimentación de animales con base en concentrados hizo crisis de precios en la década de los ochentas, para pasar luego a la crisis cualitativa que se ha expresado en la enfermedad de las vacas locas.

Cuando se fundamentó la agricultura en semillas mejoradas se tomó el camino de la erosión genética o pérdida de millares de semillas campesinas, y cuando se fundamentó la agricultura en principios de rentabilidad y de productividad se tomó el camino para la extinción de las modalidades campesinas de producción: en USA se pasó de seis millones de granjas en 1945 a dos millones en 1998 y en Europa desaparecen seiscientas granjas diarias. (The Ecologist, Oct./2000)

Dentro de este proceso productivo es como adquieren fisonomía moderna una docena de compañías productoras de agroquímicos y de semillas (compañías que tuvieron antecedentes en las empresas productoras de híbridos de la década de 1920 y en las químicas europeas beneficiarias de la primera guerra mundial). Las multinacionales de los insumos para la agricultura se agregan en el proceso a las dedicadas a la comercialización de grandes volúmenes agrícolas, conformado el paisaje moderno de oligopolización de los alimentos y de la agricultura: cuatro transnacionales controlan el 84% del comercio de cereales desde USA, y cinco el 70% de los pesticidas y el 100% de los transgénicos.

1.2. La nueva revolución verde

Los transgénicos “aparecen” por primera vez en la literatura científica hacia 1983. Los primeros de ellos (soya, maíz, algodón, canola –colza, y hortalizas, en especial tomate) son autorizados al consumo en USA a partir de 1993, es decir, en el momento en el que está construido el sistema mundial de propiedad intelectual en el sistema biológico, en particular los TRIPs del GATT (derechos de propiedad intelectual dentro del Acuerdo General de Tarifas y Comercio Exterior), inmediatamente posterior al convenio de Biodiversidad de 1992, donde se establece el desarrollo de los saberes populares y de los recursos genéticos globales a favor de los sistemas de propiedad intelectual. Dos años antes de la Convención de la Biodiversidad, el representante del ministerio del Ambiente de Alemania Occidental dijo que prefería que no hubiera Convención a que se legitimara la biotecnología (Rev. Seedling, Julio/98).

El potenciamiento de las semillas y de las razas a través de la transgenesis horizontal es lo que ha venido a llamarse nueva revolución verde. Nos abstendremos aquí de referirnos a la aplicación de la ingeniería genética en el terreno de los fármacos, de la medicina y de la producción de alimentos y suplementos por la vía industrial.

El concepto de nueva revolución verde se ha venido expresando en agricultura en dos direcciones principales:

a. La creación de plantas insecticidas, particularmente por la introducción a la semilla de genes tóxicos, en especial de Bacilus thuringiensis. Son los trangénicos Bt en algodón y maíz, por ejemplo.
b. La creación de semillas resistentes a herbicidas, donde sobresalen las Round up Ready, con relación al glifosato, que es el caso de la soya trangénica de Monsanto. Desde luego el resultado es la aplicación de cada vez más herbicidas.

1.3. La transgénesis

En el proceso normal o natural reproductivo los genes o cargas de la herencia se transfieren verticalmente, es decir, de padres a hijos: es el sistema creado por millones de años de evolución en el cual se han establecido límites o barreras que salvaguardan la especificidad o fisonomía propia en animales y plantas: la vida a largo plazo es regulada por procesos geológicos y ambientales.
En forma natural la transgénesis horizonal puede darse por tres mecanismos principales:


- Conjugación: en que el material genético pasa por contacto entre células, como cuando bacterias del suelo (por ejemplo, Bacterium tumefaciens) transfieren segmentos de ADN a raíces vecinas.

- Transducción: en que el material genético es acarreado de una célula a otra por microorganismos, especialmente virus. Es el proceso más usado en ingeniería genética.

- Transformación: cuando el material genético (ADN desnudo) es tomado por la células directamente del ambiente; este proceso, si se da por heridas, inyecciones, inhalaciones, frotes en la piel o soluciones sobre las conjuntivas, ocurren en mamíferos pues las plantas están bien protegidas por su pared celular.

Los mecanismos más usados en ingeniería genética se llaman vectores o promotores y están constituidos por virus, plásmidos y trasnposones

- Virus: material genético envuelto en una cápsula de proteína.
- Plásmidos: material genético libre, independiente del genoma celular.
- Transposones: material genético de alta movilidad con respecto al genoma.

Estos vectores contienen marcadores de resistencia a antibióticos, característica que es aprovechada en ingeniería genética para aumentar las probabilidades de transferencia horizontal: ésta se incrementa de 10 a 10.000 veces en presencia de antibióticos. Y de ahí el peligro real de la creación de nuevos eventos de resistencia a antibióticos en plantas y en mamíferos.

Los vectores permiten que los genes se multipliquen en bacterias especialmente dóciles al procedimiento como Bacterium tumefaciens y Escherichia coli, para de allí transferirlos a los demás reinos de la naturaleza. De este modo la ingeniería genética ha roto los mecanismos que la naturaleza habia creado en millones de años para reducir la transferencia horizontal de genes a su menor expresión. De ahí la necesidad de un sistema regulatorio que impida el escape de los productos de ingeniería genética al ambiente y que prohiba las formas más peligrosas de esta reinvención de la naturaleza. Es decir, la necesidad de aplicar el principio de precaución, consagrado en el Protocolo de Bioseguridad (Cartagena – Montreal, 2000), por lo menos mientras se conoce en mayor profundidad la perspectiva de los transgénicos.

2. Peligros. Restringiéndonos al campo agrícola, los transgénicos de ingeniería genética amenazan asuntos vitales, entre los cuales sobresalen: seguridad alimentaria, erosión genética, contaminación ambiental biológica, pérdida de biodiversidad, impactos de propiedad intelectual. Nos abstendremos aquí de tratar los peligros de los transgénicos en.la salud humana.

2.1. Seguridad alimentaria. Este aspecto se encuentra directamente relacionado con la peligrosidad comprobada de los transgénicos en la salud humana a través del alimento.
La seguridad alimentaria en términos de soberanía está representada en la capacidad de cada unidad social (país, región, familia) de producir su propio alimento. Generalmente el sector campesino es el responsable del suministro local de productos frescos. Las políticas que se basan en la vía empresarial agrícola y en la vía de la competitividad internacional, con frecuencia golpean
el “atraso” de la vía campesina de producción de alimentos, con el resultado de la pérdida de la soberanía alimentaria.




Esta pérdida se mide fácilmente por las cifras de alimentos importados, por el tamaño de la ayuda alimentaria que cada país reciba por las dos vías principales: el Programa Mundial de Alimentos y la ayuda estadinense. Ambas vías se prestan para la introducción de productos transgénicos, mayormente ahora que los consumidores europeos han rechazado la importación de alimentos transgénicos, dando lugar a la transferencia de fondos públicos a la red comercial controlada por las multinacionales de los alimentos, semillas e insumos agrícolas. De dos millones de toneladas de maíz que se importaban desde USA por Europa Occidental, en especial para la alimentación animal, el comercio cayó de 1998 a 1999 a solo 137 mil toneladas, por efecto del rechazo europeo a los transgénicos. (Rafi, 2001).

Una de las razones por las que se rechazó el uso de Fusarium en el control de cultivos ilícitos es la inestabilidad genética de razas modificadas, que pueden mutar atacando un sinnúmero de cosechas.

Otra amenaza a la seguridad alimentaria aparece cuando el campesino pierde su capacidad de almacenar y reproducir sus semillas. Es el caso de las semillas de patente y especialmente de las denominadas terminator, que cargan con genes de autoesterilidad, cuyo resultado es la compra obligatoria de la semilla cada vez que se vaya a sembrar. A pesar de la evidente inmoralidad de este sistema de autoesterilidad, le han sido otorgadas un número cada vez creciente de patentes:
siete nuevas en 1999, además de otras 43 específicas para controles genéticos con resultados de exclusividad. (Rafi, 2001).

El hecho histórico fundamental consiste en que la nueva revolución verde ya no proviene del sector público, como la primera revolución verde, sino del sector privado, controlado por un puñado de multinacionales cuyo único objetivo final es su propio lucro.

Trabajando desde 1995 en el Scotland’s Rowett Research Institute, el Dr. Arpad Pusztai encontró que ratas alimentadas con papas transgénicas (se les había introducido el gene de la lectina de la campanilla blanca) manifestaron debilitamiento en el sistema defensivo, disminución del cerebro y anomalías en hígado, bazo. timo e intestinos. Pero el descubrimiento de Pusztai fue algo mayor que eso: demostró que las plantas transgénicas son distintas, no son substancialmente idénticas a las naturales, golpe al argumento principal de mercadotecnia de las transnacionales. (Rev. Seedling, Marzo/99). Pusztai fue destituido.

Ganaderos de USA que han inoculado vacas lecheras con somatropina artificial rBGH –hormona de crecimiento bovino- han obtenido grandes pérdidas: estrés lechero, abortos, partos de gemelos, mastitis, aumento anormal de glóbulos blancos. Se trata de la somatropina de Monsanto, lanzada en 1994 con el objeto de aumentar la producción de leche. (Rev. Alerta Verde, Quito, Nro.
61, Enero de 1999).

Ya se vuelve interminable la lista de casos comprobados de la nocividad de los transgénicos.

2.2. Contaminación ambiental. Así como la cultura química caracterizó el siglo 20 por su contaminación, el siglo 21 está signado por la biológica. Cerca el 70% de las semillas transgénicas han sido diseñadas para soportar mayores cantidades de herbicidas (fundamentalmente en soya) y cerca del 30% han sido diseñadas como plantas insecticidas; para este último objeto se ha utilizado principalmente el gene tóxico del Bacillus thuringiensis, especialmente en maíz y algodón.

La Universidad de Cornell en 1999 y la de Iowa en 2000 han comprobado la intoxicación de mariposas monarca que se alimentaron de polen de maíz transgénico.

El maíz Starlink de la multinacional Aventis contiene la toxina insecticida Cry9C, no autorizada en USA para el consumo en humanos por su potencial alérgico. Este maíz, como todos los demás de polinización cruzada, ha contaminado campos no transgénicos vecinos, y además ha sido distribuido por los gigantes cerealeros para consumo humano: la responsabilidad de Aventis en el
rescate de esta contaminación se estima en el orden de mil millones de dólares.
(Rafi, 2001).

El viento y los insectos desarrollan papel fundamental en la polinización cruzada. La abeja es un insecto polinizador de alta importancia en alimentación humana. El radio de acción las abejas va de uno a cuatro kilómetros. Un estudio reciente hecho en Alemania ha comprobado en el tracto digestivo de abejas la presencia de ADN modificado: la resistencia a glifosato (roundup) era transferida de bacterias y levaduras. (Rafi, 2001).

En algunas tiendas de USA se vendió una papa insecticida creada por Monsanto: cada célula contiene genes de la toxina Bt (Bacillus thuringiensis). Por supuesto, los consumidores se negaron a comprarla. (Rafi, 2001).

Investigadores venezolanos y estadounidenenses confirmaron en Enero de 2000 que la toxina Bt del maíz transgénico puede dispersarse por el suelo matando larvas hasta por lo menos 25 días después de levantado el cultivo. (Rafi, 2001).

Científicos canadienses reconocieron que en solo dos o tres años los herbicidas roundup de Monsanto, pursuit de Cyanamid, y liberty de Aventis habían perdido su capacidad herbicida en canola transgénica sembrada en Alberta, Canadá. (Rafi, 2001).

En Mayo de 2000 Monsanto hizo saber que una conformación de ADN no identificada aparece misteriosamente en sus semillas de soya transgénica. En Junio de 2000 se denunció que un “gene saltarín” había roto sus barreras en al menos siete ocasiones tanto entre moscas como en seres humanos. (Rafi, 2001).

Como es apenas obvio, el desarrollo de resistencia al Bt transgénico es cuestión de corto plazo. Además ya se ha observado que insectos que se alimentan de larvas intoxicadas con Bt padecen efectos tóxicos (Red latín, Julio/2000).

2.3. Biodiversidad, erosión genética. Una de las secuelas de la revolución verde fue una grave disminución en la biodiversidad a través del proceso de erosión genética que desataron los campos experimentales y universidades, con fondos públicos, privilegiando las semillas mejoradas: de 250.000 especies de plantas conocidas, son comestibles al menos 30.000; de éstos, 7.000 han sido consumidas en alguna forma y 120 han sido cultivadas. (FAO, 1997). Pero hoy día la mayor agencia mundial de investigación agrícola – el CGIAR (Grupo Consultor Internacional para la Investigación Agrícola) el cual cuenta con 18 institutos (el CIAT uno de ellos) ha reducido a veinte el número de cultivos importantes económicamente en el mundo. Nueve de éstos soportan el 75% de la ingesta mundial; y tres constituyen los cereales básicos (trigo, maíz, arroz) con el 50% de la ingesta global.

Resultados de esta política reduccionista es la erosión genética o pérdida de biodiversidad: China pasó de 10.000 variedades de trigo en 1949 a mil en 1970. Los Estados Unidos perdieron en cien años el 95% de sus variedades de col, 91% de las de maíz, el 94% de las de guisantes, el 86% de las de manzanas, el 81% de las de tomate. La nueva revolución verde acelera y agudiza esta tendencia.

En materia de agroforestería, en el período 1998 – 2000 se han confirmado 116 pruebas de campo en el mundo; el proceso se ha acelerado desde 1995. La industria papelera está buscando más celulosa y menos lignina. Indonesia, Chile, Canadá y USA son los países de mayor crecimiento en esta tendencia, el primero de ellos un país de alta biodiversidad forestal.

La cuestión es especialmente amenazante para los centros de origen de las plantas cultivadas o centros de biodiversidad agrícola, por cuanto las variedades locales bajo siembra o silvestres se hallan expuestas al cruce con elementos transgénicos. Bolivia ha decretado una moratoria a papas transgénicas desde la base de ser un país originario de cerca de 235 especies de papas: en un solo ayllu pueden encontrarse setenta variedades de papa; esta desmesurada riqueza genética ha sobrevivido a la revolución verde, pero queda en peligro insalvable con la nueva y sus transgénicos.
En el propio hogar de los transgénicos, los Estados Unidos, se han prohibido totalmente los algodones transgénicos en zonas de origen de algodones silvestres; en North Dakota y Montaña, estados trigueros, se han prohibido los trigos transgénicos; en Maryland los peces transgénicos.
En ensayos de cultivos con arroces chinos y filipinos en modelos de biodiversidad (una variedad diferente en cada surco) el rendimiento se incrementó en 89% y las enfermedades disminuyeron en 98% comparados con arroces transgénicos. (Rafi, 2001).

3. Resistencia global a los transgénicos. El movimiento ambientalista de los países desarrollados ha organizado desde 1996 la lucha contra los transgénicos y las transnacionales que los producen. Los transgénicos fueron autorizados por primera vez en producción agrícola abierta en 1993 en USA. El crecimiento de las siembras fue asombroso: en 1999 ya se plantaban 39.9 millones de hectáreas: 72% en USA, 17% en Argentina, 10% en Canadá y el 1% restante en China, Australia, Rumania, Francia, España, Portugal, Ucrania. El 54% del total correspondía a soya, el 28% a maíz, el 9% a algodón, el 9% a colza y una pequeña proporción a papa, calabaza y papaya. El 83% de las siembras eran con material “tolerante” a herbicidas y el 14% con material envenenado con el gen Bt del Bacillus thuringiensis. En este momento aparecen signos de desánimo en el crecimiento vertiginoso de la siembra de transgénicos: los signos del mercado internacional les son cada vez más adversos. A continuación ofrecemos una lista de países, regiones y ciudades contra los transgénicos, según datos de transgen@accionecológica,org a Junio de 2001, en resumen elaborado por el autor:

3.1. Declarados libres de transgénicos: Alemania (diecisiete ciudades y tres Iglesias Protestantes), Inglaterra (Cámara de los Comunes y la Isla de Jersey), Italia (cuatro regiones y veinticinco provincias, ciudades y comunas incluyendo Roma, Milán, Brescia, Turín y Génova, Brasil, (los estados de Pará y de Río Grande do Sul), Australia (algunos estados y ciudades), Nueva Zelandia (algunas comunidades de Auckland y Wellington), Austria (dos estados), España
(Castilla La Mancha y Baleares), Chile (región de Aysen).

3.2. Prohibiciones totales o severas: Argelia, Noruega, Paraguay, Sri Lanka, Tailandia, Austria, Alemania, España, Brasil, Chile (excepto para semillas de exportación), India.

3.3. Prohibición precautelativa: Brasil, UNION EUROPEA, Grecia, España (Valencia, Andalucía, Comunidad Vasca), catorce estados del Pacífico Sur (American Samoa, Cook Islands, Fuji, Kiribati, Estados Federados de Micronesia, Islas Marshall, Nauru, Niue, Papúa Nueva Guinea, Samoa, Islas Salomón, Tonga, Tuvalu, Vanuatu).

3.4. Etiquetamiento obligatorio: Austria, Nueva Zelandia, Checoslovaquia, UNION EUROPEA, Hong Kong, Israel, Japón, Korea, México, Filipinas, Polonia, Rusia, Arabia Saudita, Suiza, Taiwán, Organización de la Unidad Africana,

3.5. Estados Unidos: prohibición de peces transgénicos: Maryland; moratoria de alimentos: Burlington, Vermont; prohibición al trigo transgénico: North Dakota y Montana; prohibición total: Boulder; solicitud de prohibición de alimentos: San Francisco; prohibición de algodón transgénico en zonas de algodones silvestres.

3.6. Prohibiciones especiales: al salmón transgénico: Nueva Zelanda. A la canola: Francia, Grecia; al maíz: Portugal, Luxemburgo, Austria, Alemania; al trigo: Egipto; a la soya: Brasil, Bolivia; a la papa: Bolivia; USA para maíz Starlink en uso humano.

3.7. IFOAM: Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica: más de cien países y 740 organizaciones: prohibición total.

3.8. Acciones más urgentes. a) etiquetamiento obligatorio resaltado y muy visible de los productos transgénicos, y b) producción de semillas naturales.

4. Conclusión. La lucha contra los transgénicos es una tarea popular de confrontación de la gente corriente contra el dominio del mundo por las transnacionales en alianza con los gobiernos, especialmente los de Estados Unidos e Inglaterra. A Monsanto se le ha llamado la trastienda de la Casa Blanca. (Rev. Seedling, Marzo de 1999). Los movimientos de defensa de los consumidores juegan aquí un papel fundamental.

Con motivo de esta confrontación de la “gente pequeña” contra los aplastantes aparatos gubernamentales y transnacionales, traigo a cuento la siguiente historia:

“Había una vez un extenso bosque donde habitaban toda clase de animales. Un día se desató allí un pavoroso incendio, y todos corrieron hacia fuera para ponerse a salvo. Un pajarillo voló hacia un pequeño charco y recogió una gotita de agua que arrojó contra el incendio. La primera reacción de los animales fue de burla hacia el pajarillo. Pero una reflexión más profunda los convenció de la necesidad de unirse para luchar contra el incendio y salvar su sistema de vida. Y así fue”
http://www.rallt.org/PAISES/LATINOAMERICA/COLOMBIA/col14.pdf

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