sábado, 24 de septiembre de 2011

Simbiótica: Lo Mecánico y lo Vivo


Simbiótica: Lo Mecánico y lo Vivo
Primero fue la Filosofía, después los hechos científicos, más tarde sólo la Ciencia dejando a un lado la Filosofía; lo máximo esa pura simbiosis indiscernible entre Ciencia y Filosofía, como extensión, quizás, de una Filosofía de la Ciencia. Mas no quiero extenderme al respecto.
Lo único, tal vez, subrayar el posible equívoco que pudiera originar el término “simbiótica” como una simbiosis entre Ciencia y Filosofía, pues para algunos parece que estuviera refiriéndome a un “sistema mecánico de pensamiento circunscrito al métoco científico ampliable a la filosofía”.
No es ello lo que pretendo al construir esta página, pues ya en principio propuse como meta la “extensión” del horizonte científico más allá de la acotación puramente científica. Voy más allá, sustancialmente más allá.
Aquí procuraré discernir lo puramente técnico, mecánico, de lo que denota “vida”, empujada desde la subjetividad propia o, como la viva expresión de la primavera de la libertad.
Es mecánica la acción en la aplicación ingenieril de una técnica perfectamente dominada; viva la serie de “eurekas” conductoras del desarrollo de tal técnica.
Es mecánica la ortodoxia docente de la matemática o la física; vivas las innumerables veladas del científico dedicadas a la elaboración de la teoría.
En esta página, mis reflexiones procurarán ahondar en tal dicotomía.

REFLEXIÓN SOBRE EL DESARROLLO
La investigación llega a todos los ámbitos, así que en principio todo es superable, y con tiempo suficiente podrá llegarse a cualquier meta. La cuestión, pues, no son las metas, sino la “involucración” mutua de los distintos o diferentes desarrollos que conducen a las mismas. ¡He aquí la cuestión!… O sea, el poder de la técnica parece no tener límites en su desarrollo, algo que podríamos considerar, entonces, como irreversible o en cierto modo irremediable. Tal punto de vista es el que llamo “mecánico”, con connotaciones, en mi opinión, un tanto negativas (para otros, entre los que habría que situar a los “materialistas puros”, altamente positivo).
Y es que “lo vivo” se encuentra en la imbricación entre los distintos desarrollos en las diferentes áreas o variedades técnicas. Entre tales técnicas se moverá el “ingenio”  humano, la “inspiración” de sus verdaderos autores: ¡aquella mecánica se ha vivificado!… Porque no es la propia “materia” intelectual o pura información la que se multiplica por sí misma, cual la presión del operador en el botón del “robot desarrollista”, sino que ese desarrollo es la obra, el esfuerzo intelectual del hombre movido por un impulso, en el fondo una voluntad, una emoción que “tira” de él… Esa “tendencia” es lo que vivifica lo mecánico, la pura técnica.. Los diferentes “impulsos”, actuando sobre cada uno de los “trabajadores de lo intelectual”, en el fondo una expresión de su propia libertad íntima (subjetividad), son los que propician el desarrollo de la técnica (lo mecánico): ¡Siempre al final “lo vivo”!
(Claro está, eso no significa que no puedan extraerse reglas generales aplicables a una determinada comunidad científica, pues la Sociología como ciencia también participa en el proceso)

REFLEXIÓN SOBRE EL POSITIVISMO FILOSÓFICO Y LA FILOSOFÍA “PERENNE”
El dualismo objeto/sujeto del positivismo filosófico y de la visión newtoniana-cartesiana que supone esa oposición entre realismo/idealismo, cuyo efecto es empobrecer al hombre reduciéndolo a la pura razón, es lo mecánico.
Lo vivo es aquella “filosofía perenne”, la antigua sabiduría que entiende que el espíritu humano es un modo de conciencia a través del cual se convierte en imagen espiritual el objeto real, lo que permite a ese ser humano trascender a sí mismo (psicología transpersonal, visión cuántica “clásica”, etc.). sintiéndose unido, de esta forma, al cosmos como un todo. Existe, pues, un punto de unión entre realismo e idealismo, apartir del cual predominará uno u otro, según el hombre se centre más en la realidad o en su parte trascendente o metafísica.

REFLEXIÓN SOBRE LA REVOLUCIÓN
La revolución se basa en el deseo de asentar un “ideal” en una realidad a la que se considera injusta y obsoleta, inmovilista, que, por supuesto, también, por ello mismo “altera el orden existente”.
Existen, pues, dos fuerzas en liza, una la “voluntad de vivir” de lo que quiere nacer, hacia “lo vivo”, y otra, el deseo de seguir viviendo lo que antes existía, movimiento conservador, que se parece a la inercia de “lo mecánico”. Es un choque entre lo caduco y lo nuevo, dos visiones opuestas del ideal, que hace que las revoluciones no hayan sido pacíficas, pues no permiten la creación sin la destrucción. No obstante, como vemos, hay una búsqueda de la identidad de lo ideal con lo real, que sería precisamente la esencia que le da su verdadero sentido.
REFLEXIÓN SOBRE “LA EVOLUCIÓN PARTICIPADA”
Existen claramente ejemplos que nos sitúan sin querer en ese mundo de medio robots y humanos, o de máquinas y seres vivos en general, y que pudieran ir más allá  de los propios cyborg (fusiones orgánico-inorgánico) como: embriones congelados, sistemas expertos, máquinas digitales, robots con sensores, maíces híbridos, delfines y ballenas equipados con radiosondas, sintetizadores de genes, etc. Es decir, también redes interconectadas de humanos y objetos en permanente interacción.
Para Latour estos híbridos serían “cuasi objetos”, puesto que “no pertenecen a la naturaleza, ni a la sociedad ni al sujeto, tampoco pertenecen al lenguaje”.
Para Igor Sádaba en su obra \”CYBORG\” la teoría de la evolución “podría llegar a comprender tres subvariantes: la evolución cósmica o cosmológica (desde el Big Bang), la evolución biológica (desde la aparición de la vida) y la evolución mental (desde hace aproximadamente un millón de años, cuando se formaron los cerebros conscientes y apareció la mente)”. Y se pregunta: ¿Sería correcto hablar de un nuevo salto cualitativo que inaugure una nueva etapa evolutiva?”. Opina que “si las diferencias entre lo inanimado (vivo, artificial o técnico, llámese como se quiera) dejan de ser tan cualitativas para mantenerse en un discreto plano cuantitativo, no estamos tan lejos de ello”, lo que ha dado en llamar evolución participada en vista de que esta nueva fase evolutiva “se activaría” de forma consciente, intencional o controladamente (no como las fases evolutivas anteriores -”naturales”-).
Para Sádaba, “la cyborgización puede ser analizada como un esquema de evolución participada donde el ser humano actual es capaz de guiar, como el timonel de un barco cibernético, el rumbo que tomará su especie, o puede también ser examinada desde el punto de vista de un proceso no intencional de deriva corporal para sobrevivir en entornos sociotécnicos tan complejos”.
El segundo punto de vista concuerda mejor con la visión de “lo mecánico y lo vivo”, pues “ese discreto plano cuantitativo”, supone nada menos que la trascendental distinción cualitativamente diferente entre lo vivo como “emergencia” desde lo inerte y lo puramente mecánico o material.
http://simbiotica.wordpress.com/lo-mecanico-y-lo-vivo/
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