viernes, 15 de julio de 2011

Simbolismos Culturales de los Pueblos Amazónicos



Formas Simbólicas de Expresión Cultural de los Pueblos Amazónicos 
Por: P. Joaquín García 
Quiero pedir disculpas por pretender esta aventura de penetrar en el "misteryon", en el "logos" sagrado de mundo interior, indecible, de lo religioso y simbólico de los pueblos amazónicos. Me acerco, sobrecogido y asustado, consciente de las limitaciones de mi condición de formado en las rigurosa racionalidad de la matemática cartesiana. Y trato de entrar con el concurso de otras formas cognitivas más vinculadas a la materia, a los sentidos y a lo sensual que acompañen a la seca razón.

Por otra parte se trataría de señalar algunos elementos comunes a todas las expresiones y formas religiosas, dado que cada pueblo mantiene en su memoria mítica aspectos simbólicos altamente diferenciados y hasta contrapuestos.



Podríamos partir de considerar al símbolo como una revelación sensible de lo sagrado. La religión viene a ser como una re-ligación con lo trascendente, lo que está más allá de la evidencia fenoménica. Simbolizar viene así a significar la acción de "lanzar a la vez" (sym-balein) dos fragmentos de una moneda que "estipulan, a modo de contraseña, una alianza" (Trías: 1997). En este sentido, los dos elementos, constituyen parte de una necesaria unidad. Una de ellas, la que se posee, puede considerarse la parte simbolizante; la otra, constituye la mitad diferente, sin la cual la primera carece de sentido. Esa presencia de lo sagrado y ese testigo humano constituyen una relación presencial que sella el encuentro. En virtud de esa relación la "presencia" adquiere forma o figura: como teofanía, como percepción mística de lo que está en el entorno, como exaltación y glorificación, como irradiación luminosa, como animismo vital para quien la experiencia de lo sobrenatural se convierte en un verdadero panenteísmo (Ib.).
Traigo aquí algunos elementos.

Comunión cósmica.
- El agua, los ríos y las cochas tienen Madre, que viene a ser un espíritu protector que anima las corrientes y los remolinos. Se llama en quechua Yacumama y, en cocama, Purahua. Pueden tener dos sentidos, el de la boa acuática o el espíritu guardián de las aguas que es una boa negra gigantesca y mítica que tiene poderes sobrenaturales (Regan: 1993). Los yacuruna (gentes del agua) que son los demonios genios del agua, seres humanos pervertidos con deformaciones en su cuerpo, bufeos y sirenas. Los yacuruna viven en grandes ciudades en el fondo de las corrientes, con espaciosas habitaciones en sus casas. Su hamaca es la boa y su asiento la charapa. Tienen relaciones sexuales con los humanos a quienes llevan a vivir en el fondo de los ríos.

El MONTE. Las plantas también tienen Madre. Muchos árboles, sobre todo las plantas alucinógenas o dañinas, tienen Madre. Se trata de un espíritu protector vinculado sustantivamente a las plantas. "Los árboles tienen Madre, pero no tienen alma", dicen. Los sacharuna, o gente del monte, son duendes que pueblan la selva. No son necesariamente malignos, ya que pueden hacer daño o ayudar. El chullachaqui y el shapshico, son protectores y guardianes de la floresta. Los animales, muchos sostienen que tienen Madre. Hay animales que tienen una madre especial: la huangana macho "va delante de las huanganas porque las dirige y protege. No se le puede matar. La Madre de las charapas es una tortuga mítica muy grande que llama a las demás por un silbido para que salgan a las playas a poner sus huevos y los protege”.

Un análisis oportuno de estos y otros muchos elementos religiosos lo hace Jaime Regan. A él me remito en los párrafos que a continuación transcribo:

Los grandes mitos cosmogónicos y etiológicos explican el origen de las cosas. Los héroes actúan en las épocas de crisis, de destrucción y creación del mundo, pero no suelen intervenir en la vida ordinaria del pueblo. En cambio los ríos, las lagunas y los bosques son la morada de otro tipo de seres sobrenaturales los cuales intervienen directamente en la vida del pueblo. Las descripciones de estos seres tienen sus raíces en experiencias alucinógenas, de las cuales participan un gran número de los pobladores de la amazonía...

Los espíritus del agua y del monte pueden haber ocupado una posición más central en la vida espiritual de las poblaciones...El pueblo, al hacerse cristiano, no olvidó esos espíritus sino que los experimenta de otras maneras. Los espíritus marginados llegan a expresar la marginación del pueblo. Los espíritus atacan o poseen a quienes están en una condición de inferioridad. Es la misma clase de fenómenos religiosos que los de los cultos afro-americanos de Brasil, pero generalmente no logran unirse en grupos dedicados a estas experiencias. Los encuentros con el bufeo y el Chullachaqui son casos de posesión por un espíritu ajeno. Los espíritus no entran al cuerpo de la persona sino que raptan personas...

En la amazonía el Dios cristiano legitima las estructuras básicas de la sociedad, mientras que los espíritus del bosque y del agua habitan las periferias. Es posible que en otras épocas ocuparan una posición más central en la vida espiritual del pueblo como en el caso de los diversos grupos nativos. De hecho, para los Akawaio de Guayana tienen un papel central legitimando el comportamiento. Creen que la discordia social atrae la atención de ellos y que infligen a las culpables enfermedades y desgracias. En nuestra región, sin embargo, estos espíritus han quedado marginados por el influjo del cristianismo, el cual acompañó la dominación del pueblo autóctono por la sociedad colonial y luego nacional y el Dios cristiano sigue legitimando, en última instancia, las estructuras centrales de la sociedad. Los espíritus marginados, entonces, son una imagen apta paraexpresar la marginación social." (Regan: 1993, 186­-89).
Autor: P. Joaquín García.
http://www.wanamey.org/formas-simbolicas-expresion-cultura.htm

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